Bienvenidos al curso de seducción que iniciamos aquí.

Muchas veces hemos oido a la gente decir que el arte de la seducción es complejo, pero no es cierto. Esto no significa que podamos conquistar a cualquier persona; para gustos los colores; pero hay una serie de pautas y trucos, que hacen que mejore tu forma de interactuar y tu actitud es un factor clave en la seducción.

Intentemos ir poco a poco viendo cómo podemos modificar nuestra actitud hacia el resto del mundo y veréis como la seducción va más allá del “ligue”, es una actitud que llega a todos los factores de tu vida.Seducción a una mujer

La actitud es la mitad de la seducción

Pero no me entretengo más. Empecemos por el principio, que es conocer el porqué de esta sensación de que nos cuesta.

Nunca empezamos de cero

El pasado cuenta. Hace unos minutos he recibido un Twitt de esos que aunque sean frases hechas, retwiteas porque tienen razón:

“Miremos más que somos padres de nuestro porvenir que no hijos de nuestro pasado.”

Y esta vez no sólo lo pienso retwittear, además me apetece profundizar en la frase y llevarla al terreno de la seducción, porque quizá sea uno de los problemas que más nos cuesta superar: El miedo a lo que nos ha pasado.

Muchas veces hemos escucho que psiquiatras y psicólogos buscan en tu pasado razones por las que te comportas de una u otra forma; pues en el mundo de la seducción pasa lo mismo. Me explicaré:

Cuando quieres acercarte a esa persona que te ha gustado nada más verla, tu mente analizará a una velocidad record lo que te va a pasar, pero ¿puedes leer el futuro?: NO. Sencillamente es que tu mente asocia ese momento a uno parecido.

Si tu experiencia previa ha sido buena, si te hicieron caso y te sentiste bien, te lanzarás sin miedo. Pero si te rechazarón tu mente te dirá: “Cuidado, la otra vez fracasamos” y te entrará el miedo. Incluso cuando no tienes experiencias previas actuarás de acuerdo a lo que hayas visto en películas o por lo que crees que le pasó a amigos. Pero esto NO ES REAL. Tu actitud a partir de ahora va a cambiar y te vas a dar cuenta de que hay trucos.

Hablar con alguien no es nada complicado, no se necesitan frases hechas ni ser “lo más de lo más”. Tampoco es necesario tener dinero, o un físico perfecto o unos ojos arrebatadores, todo esto es evidente que ayuda, pero no son más que ayudas. Se conquista con la actitud, no con el dinero. Curiosamente el dinero o ser perfecto físicamente te da la seguridad que necesitas y eso genera experiencias de las buenas, y entras en un circulo bueno que se retroalimenta. Tu objetivo es sentir esa seguridad sin necesidad de nada que no tengas.

Primer ejercicio

Y ¿como ganas seguridad?. Pues la única forma que conozco es poco a poco y con conquistas sencillas. No tienes que acostarte con tu ídolo de la música. Tus primeros retos tienen que ser sencillos. Empieza por conseguir que sonría la persona que se te cruza en la calle: Sea quién sea y del sexo que sea. Deja de ser invisible mirándole fijamente a los ojos y cuando te mire: SONRÍE de forma escandalosa, de oreja a oreja. No te rías porque eso no sería normal y pensará que tiene algo en la cara, pero… ¿una sonrisa? a quién no le gusta que le sonrían.

Haz ese ejercicio y verás cómo te devuelven la sonrisa.

Simplemente ve por el medio de la calle, mira a una persona y SONRIE. No es tan complicado, ¿no?

Y si vas con alguien de confianza que te siga 20 metros más atrás y te cuente la reacción de la persona tras cruzarse contigo, mejor. Estoy seguro de que alguna de estas personal se habrá dado la vuelta o habrá sonreído durante largo rato. Eso es lo primero que tienes que conseguir cuando vas a hablar con alguien, que lo desee incluso sin conocerte.