Mil veces hablaremos de esto… de qué es la infidelidad o de si tiene perdón, de si es justificable o incluso de si es beneficiosa incluso para la pareja. Hay mil puntos de vista y mil respuestas, desde las más conservadoras y fieles a un sentimiento de propiedad a las más liberales y fieles a un sentimiento de despegue o incluso egoísta. Criticar es fácil, pero cuando entras en este mundo de la infidelidad te das cuenta de que hay amor en mucha gente, atracción física y mental, deseo, entrega, posesión… emoción, y la mal usada palabra morbo.

No os diré cual fue mi decisión, creo que cada persona tiene que tomar la suya porque ninguno somos iguales ni arriesgamos lo mismo, ni siquiera creo que seamos comparables, asi que me limitaré a explicar lo que yo he visto en mucha gente.

He visto y escuchado a hombres infieles y a mujeres infieles, he visto a hombres que lo hacían por placer, por diversión y he visto a mujeres que placer y diversión era poco… que llegaban mucho más allá de la palabra perversión. La infidelidad ya no es cosa del hombre, creo que nunca lo ha sido, pero en estos días menos aun. Proliferan webs que viven y sacan autenticas fortunas de este tipo de clientes que encuentran en ellas páginas donde no les van a criticar y les van a comprender, y por eso se paga… y se paga de verdad, con dinero.

Sigue sin ser lo mismo en un hombre que en una mujer. la sociedad sigue teniendo tonos machistas en este aspecto, cada vez menos, pero siguen existiendo y una mujer debe protegerse más de la sociedad, no así de sus amigas, que normalmente veo que prestan apoyo y cobertura mejor que los hombres a los hombres.

Pero pongámonos en una pareja “normal”, no me gusta usar este término, porque creo que ninguno lo somos, pero lo usaré; ¿qué lleva a un hombre o a una mujer a buscar fuera?. Pues la primera respuesta es fácil. Buscamos lo que no tenemos en casa.

Cuando empezamos una relación, esa persona nos ocupa el 90% de nuestra mente, bien sea por unas cosas u otras, nuestras acciones están de acuerdo a encontrarse el mayor número de horas al día con esta persona, pero esa fuerza no es eterna, bien sea social o biológica o personal, el efecto pasa y las parejas entran en una rutina capaz de aplastarlo todo, hasta el más puro amor puede ser puesto a prueba.

Amantes en la bañera

Renovarse o morir dicen algunos, pero no es tan fácil. A veces las fuerzas flaquean, no apetece volver a discutir y menos aún a ser el único que avive el fuego, ya estamos cansados de ser siempre los mismos. Pero ¿sabes que tu pareja muy posiblemente esté pensando lo mismo de ti?, seguro que no lo habías pensado nunca asi. Pues es curioso lo tergiversada que puede estar la realidad para que dos polos opuestos se sostengan en una misma habitación y las dos con sentido.

Aquí entra la infidelidad. Te cruzas o buscas a esa persona que está libre de ataduras hacia ti, que no busca una pelea por la educación de tus hijos o por quién hizo la compra o dejó de hacerla, que sólo busca hablar contigo y ver tu cuerpo. Que busca sexo y comprensión, que la quieran igual que tu buscas lo mismo. O un sexo salvaje que te haga olvidar tu otro sexo, el que ya tienes sin ganas si es que lo tienes.

Y resulta que funciona, que te alegra la vida, que sonríes otra vez, que incluso a tu propia pareja le aguantas más porque estás de buen humor, como si salieses de la piscina limpio de culpas, incluso esos días de sexo se incrementan, porque te has comprado ropa y estas mejor, porque tu autoestima a subido y eso le recuerda a tu pareja quién eres.

Una vez me dijeron que la sociedad nos hace egoistas, pero atención al punto de vista: El egoista era el que no permitía ser infiel a su pareja. ¿Cómo alguien puede decir algo asi?, es sencillo si tu estas bien con una persona, si esa persona te da lo que te daba ayer y ayer la querías, en qué te afecta que mientras no esté contigo sea feliz… como sea!!

Me hizo pensar y ser más abierto, ver qué pasaría si mi pareja me engañase y al día siguiente le dije que no me importaría que me engañase si a mi me hacía feliz el resto del tiempo.

Se enfadó conmigo. Sintió que ya no tenía amor dentro de mi, que simplemente me había vuelto como ese analista calculador. Y lo cierto es que lo entendía, yo hasta en día anterior pensaba lo mismo.

Mi conclusión final y te aviso que soy un diplomático excelente:

Si engañas, no tengas remordimientos, no lo digas nunca, porque harás muuucho daño y tu elección fue sufrir tu con tus pensamientos no hacer sufrir al otro.

Si te engañan… recuerda que las cosas no son blancas o negras, que estar con otra persona no significa dejar de quererte, que tener amigos es bueno… y que hasta donde tocarlos es a veces lo de menos, ayudaron a alguien al que tu quieres.

Si no engañas por respeto a la persona con la que te comprometiste, lucha por esa persona hasta tu muerte o la de tu relación, pero no te dejes caer en esa rutina, porque morirás.

En esta página estamos listos para ayudarte a conquistar a tu pareja y a tu amante, nosotros te daremos las armas, cómo las uses es cosa tuya.

SUERTE CON TU VIDA y recuerda que no hay una decisión mala, simplemente es la tuya y es respetable.