Se que para muchos el fuego tiene muchos significados diferentes y desde hace unos días yo valoro más aún su simbolismo, fuego, calor… sexo… Todo gira aún dentro de mi cabeza haciéndome sentir a cada día más y más sensaciones… El ritual, el ritual me repito intentando recordarlo todo.
Yo nunca he creído en energías o hadas; ni siquiera en dioses o demonios, pero ahora siento cosas que no puedo describir; cosas que no he sentido nunca. Mi cuerpo se excita solo y siento arder algo dentro. Lo que viví como un juego ahora es más intenso que toda mi antigua vida junta y ni siquiera el ritual lo hizo en el día del solsticio de verano.
Así empezó todo, ahí le conocí, en la playa; saltando una de esas famosas hogueras de San Juan que se encienden en la costa este de Alicante, en España y en otros mil lugares del planeta. En el intervalo de una semana más o menos, miles de culturas celebran lo mismo pero con distinto nombre: las hogueras, el solsticio de verano o de invierno… la conjura de las brujas… la renovación del alma… el baño de los inmortales. Qué más da cómo se llame.
Me lo presentaron y me encantó que para el fuera algo tan intenso. Desde pequeño cogían en su casa un caldero, el más grande, antiguo y viejo que tenían y se convertían todos los de la familia en brujas, brujos, en hadas o en espíritus libres. Quemaban deseos y saltaban por encima del caldero, supongo que lo de menos era si se purificaba el alma o de lo valientes que eran saltando el fuego.
Yo no soy una niña y de él me atrajo esa otra forma de ver la vida que tiene; no importaba en qué trabajaba o su altura. Me gustaba su sonrisa, su forma de entender la vida y durante todos los días que he podido estos días le he visto.
Luego lo besé y su forma de sentir me llevó a otro mundo: al suyo, supongo. Caricias por mis mejillas, suspiros… y a la vez, pasión, fuerza, virilidad. Más tarde siguieron las bromas, las miradas… hasta que empezamos a hablar del fuego. Hablaba serio, como si esos dragones hubieran existido de verdad. Hablaba de mitos y de símbolos antiguos y daba igual si yo me reía de él por lo serio que se ponía. Le hacía daño y a la vez no podía evitar intentar explicarme que no era el animal en si, que era su alma, lo que significaba su símbolo. Para mi, era como ver a ese dragón que el describía herido… Fuerte, atractivo, animal e instintivo y a la vez, indefenso, sin producir fuego para no quemarme, delicado y sensible…
Al final de la tarde me emplazó al viernes noche… a sentir lo que sus palabras decían. Me advirtió que era serio, que no me lo tomase a broma y que el dragón que en él habita saldría a descubrir a la bruja que yo no dejaba salir.
Escuchar aquellas palabras… buffff…  Me atrajo de tal forma que pude sentir la excitación instantánea bajo mi ropa interior; animal y fuego unidos con forma de hombre y mi lado más brujo; mi lado mas perverso, más divertido y quizá descubrir además su lado más profundo.
El viernes no se hizo esperar y comenzó a latir mi corazón cuando llegó al buzón una nota trabajada; un pergamino escrito a mano, con aspecto de viejo… Un olor extraño y un lazo negro me emplazaban en aquella casa a las afueras de la ciudad en unas horas poco habituales a lo que estábamos viviendo hasta ahora, noche cerrada. Tendría que organizarme de alguna forma, pero no quería dejar de vivir aquello y reconozco que incluso en algún momento dudé, apenas dos días y un beso y empezábamos con juegos extraños. Mi corazón latía tan fuerte que no pude evitar hacer caso a aquella nota:
A la hora EXACTA, y como decía la nota, ni un segundo antes ni un segundo después, la puerta de la cancela se abrió….
La puerta principal estaba abierta; al empujarla, vi una casa llena de velas por todas partes: por el suelo, por las mesas, repisas; se puede decir que sólo un camino era posible, hacia el jardín, pero cada estancia estaba preparada y adornada como para poder pasar allí una noche de ensueño. Lo primero que pasó por mi cabeza es que me alegré de haberme vestido elegante. Un traje largo y muy suelto adornaba mi cuerpo; pendientes largos, algo de maquillaje; muy poco para que si alguien me besaba, el sabor de mi piel predominase sobre el resto… Uñas rojas y zapatos de tacón, altos, finos, elegantes. Por dentro un tanga asimétrico lleno de transparencias, preparado para ser lucido en cualquier ocasión que lo requiera y mi pecho rozando el vestido; me gusta sentir que perciben que bajo la tela sólo estoy yo.
Al llegar a la terraza, un gran circulo permanecía oscuro en el suelo y varios símbolos “mágicos” aparecían entre ellos… No soy una experta en ese mundo esotérico que rondaba alrededor de mi dragón, pero algunos estaban claros:  Fuego, agua y viento fue fácil. Los 4 elementos pensé, así que estaba claro que la montaña sería la tierra. Un pentagrama, un trisquel… una estrella, el sol… Seguí mirando.
Grupos de velas se concentraban en los puntos cardinales y todo confluía en el centro donde estaba un caldero; ese viejo caldero con forma de bruja, lleno de papeles del que me habló; con el sabor del misterio, viejo y cuidado, quemado por mil sitios… negro.
Le oí llegar detrás de mi, sentía su mirada desde hace rato, pero también se que un escenario así, debe ser admirado. Se acercó por detrás hasta mi, me giré y sonreí, no me fue difícil… En el fondo yo estaba feliz y el corazón lo tenía acelerado, nunca nadie había preparado algo así para mi.
“Bienvenida a tu especial noche de San Juan….” dijo. El corazón se me aceleró con aquellas palabras. “No digas nada, por favor, sólo escucha y concentrate en mis palabras”.
Ese misterio que rodea a este dragón, crecía y provocaba la inmediata reacción de mi cuerpo… me atraía a el. Daba ya igual que San Juan quedase casi a 15 días; yo lo quería a el… para mi… aquella noche. Sus pies estaban descalzos, un pantalón de hilo, un look isleño o ibicenco, una camisa blanca, holgada alegre y a la vez elegante… Su voz entraba dentro de mi por los ojos igual que por mis oídos; directo al corazón que latía más y más fuerte…
Símbolo a símbolo me explicó cada punta del pentágono, de los círculos interiores y exteriores… El significado de algunos y el misterio que rodea a otros. Me habló de él, de lo que había puesto en aquel caldero que estaba bajo mis pies y me preguntó que si quería entrar en su mundo; si quería compartir aquellos sentimientos que tan profundamente habían dormido en el y describió con meditadas frases lo que despertaba en él mi presencia…
Yo siempre he sido una persona cabal, siempre con los pies en la tierra, pero también con la mente en las nubes y con un espíritu libre… y aquello me hizo sentir… BRUJA!!. Todas las sensaciones que tanto he deseado en mi vida confluían en aquellos círculos: magia, esoterismo, sexo, oscuridad y luz. Elegir el camino, un mundo secreto lleno de sensaciones que ni me atrevo a entender.
“Si quiero” dije por fin… ” si quiero”, repetí, “quiero entrar en este mundo y dejar que me guíes. Quiero sentir lo que describes y vivirlo a tu lado. Disfrutar de mi cuerpo y dejar que disfrutes tu también. Quiero disfrutar de tu cuerpo y hacer que tu disfrutes con mis caricias, quiero lo más mundano y lo más profundo. Quiero amar intensamente y ver ese lado de las cosas que sólo tus ojos de dragón ven ahora… Abrazar ese fuego y sentirme arder en el”.
Su cara se iluminó con mi respuesta y sin dudar un segundo se agachó ante mi y descalzó con delicadeza mis pies. Al sacar el pie de los zapatos, sus manos tocaban la planta de mis pies como si quisiera darme apoyo hasta devolverme al suelo; es un tacto diferente, excitante… y el sentir el suelo frío… Cogió mis zapatos y los alejó a una mesa que había al fondo.
“Has elegido esta vida… has elegido la luz del fuego… y decides entrar en mi mundo iluminada por la luz del fuego; por la luz de las estrellas que arden, ante nosotros… Miras al horizonte con fuerza y espíritu de mejora, dispuesta a evolucionar, dispuesta a sentir el fuego… Dispuesta a arder en el sexo cuando tu cuerpo lo requiera, libre de ninguna carga social, abierta a todo sentimiento y sensación. Dispuesta a mejorar en tu vida… dispuesta a SENTIR… a sentirte libre y a enorgullecerte de qué eres y en qué te vas a convertir… Bienvenida a tu nuevo estado… bienvenida al FUEGO….”
Aquello en otra situación habría sido sencillamente ridículo, pero verle a él sentir las palabras, acercarse a mi mientras decía que yo era libre… que ardería en el sexo… madre mía!!… ya estaba ardiendo. Y más cuando se acercó a mi y cogiendo de mis tirantes bajó con delicadeza mi vestido hasta el suelo… como si no me estuviese quedando desnuda ante el…
“Deja que la luz del fuego ilumine tu piel… báñate en su fuerza… aliméntate de su deseo”….
El tanga que llevaba estaba empapado ya, pero cuando se agachó ante el y mirándome a los ojos se paró un segundo, como si pidiera aprobación… Mis piernas estaban temblando… ¿Acaso no estaba suficientemente claro?¿era necesario que me corriese allí mismo ante él?… porque podría haberlo hecho con un simple soplido.
Pero no, se puso de nuevo de pie… Orgulloso de lo que había provocado, lo se… y yo deseando saltar a su cuello claro está… Pero me guió a la piscina y empezó a bajar los peldaños vestido… empapando sus pantalones… su sexo estaba duro, aquellos pantalones no disimulaban nada y yo lo agradecí, porque la situación era excitante, demasiado excitante para mi que me dolía el sexo de lo que sentía…
Mi cuerpo se fue mojando sin que yo me diera cuenta y cuando  el agua me llegaba por la cintura, me dijo…. “arrodíllate… entra en el agua… y sal convertida en una bruja del fuego…”
No lo dudé, en el fondo sumergirme un segundo era casi un alivio a todo el calor que estaba sintiendo y al salir, con el pelo para atrás… sus brazos me levantaron del suelo para abrazarme… parecía como si una Diosa surgiera de las aguas, como si flotase… porque eso hacía…. flotar en el aire al sentir sus besos… su ropa mojada, sin importarle la situación, erotismo al mayor grado que jamás habría imaginado y en mi piel… desnuda en una piscina ante aquel impresionante hombre… que me tocaba, que me besaba y me haría el amor…
Desnudé su torso y busqué su sexo a través de la mojada tela del pantalón. Ardía duro y fuerte…. mi mano no abarcaba toda su forma y mi lengua devoraba la suya mientras mis manos se apoderaban de el, de su fuego.
Mujer poseida por el Placer
Cuando quedamos los dos desnudos, su fuerza animal lo poseyó. Giró mi cuerpo sin apenas esfuerzo para empalarme con su sexo; cerré los ojos y sus manos atraparon mi pelo descubriendo mi cuello y retorciendo mi alma… Bummm…. Una embestida bajo el agua me penetró el alma… Bummm… Una segunda embestida chocando su cadera con mi culo…. Bummmm… DIOS… Mi cuerpo ardía y el no paraba de follarme. Me corría entre su sexo y el no paraba; seguía rítmico y pausado entrando y saliendo de mi; dentro y fuera de la piscina. Golpeando mi cadera con la suya o dejando que mis piernas le atrapasen dentro de mi; sentado sobre mi, o sentada sobre el… Agotando todas mis energías entre aquellas velas que poco a poco se apagaban.
Y cuando ya no podía más, ocurrió algo, algo extraño; mi mente se nubló. Todo lo vi rojo; mi cuerpo explosionaba desde dentro y mi orgasmo era infinito. Su sexo estaba dentro de mi… pero no era sólo eso; me invadía algo muy suyo. Es como si su alma entrase en la mía. La cabeza  me daba vueltas…
Mareada desperté entre sus sábanas blancas, todo revuelto. Sentía irritado mi sexo, gozoso, agotada…
Volvió a hacer que me corriera en la ducha y volvió a conquistarme en el desayuno. Pero desde ese momento, cuando veo una llama algo se sobrecoge en mi estómago, algo me aprieta el alma; me quema el fuego, ardo en deseos de tenerlo… de comerlo.. de beber de su semen… de morder sus labios… ardo. Siento lo que él siente, siento sus palabras en mi alma; que está dentro de mí. No puedo evitarlo, no quiero hacerlo, aunque me de miedo sentir algo tan intenso; aunque me de miedo gozar a cada segundo de mi vida….