Salía de la ducha, la piel erizada porque siempre acabo con el agua fría, dicen que tonifica, yo creo que es ese lado masoquista que tengo, ese que hace que me sienta viva y disfrute al apagar el grifo viendo cómo mi piel se tensa, cremas prestadas, el placer de probar lo que no es tuyo en tu piel, toalla alrededor de mi cuerpo y la incomodidad del baño me hicieron salir al dormitorio. La casa estaba en silencio, solo el tecleo del ordenador en el cuarto del fondo, en el estudio donde estaba el. Curiosa me asomé a la puerta, le podía ver de espaldas a mi… concentrado en escribir, camisa blanca, pantalón oscuro, más parecía que estaba en una oficina que en su casa, pero eso me gustaba, que mantuviera una formalidad especial conmigo.
Se que escribe relatos eróticos a escondidas, que se oculta tras un nick y no voy a negar que esa clandestinidad me excita, no sería la primera vez que acabo masturbándome en soledad con uno de sus relatos, sintiendome la protagonista de esas historias salvajes y de aventuras entre desconocidos… e imaginar que ahora mismo estaba escribiendo uno de ellos, me excitó… más de lo normal, me sentí la protagonista, quería ser esa protagonista…
Dejé caer la toalla al suelo, deseando que me escuchara los ahogados suspiros que emitía, que viese cómo mis dedos de uñas rojas despertaban mi intimidad, mi sexo, mi humedad… pero no fue así, simplemente cuanto más tiempo pasaba más me gustaba esa sensación de poder seducirle y acabar en sus letras… me decidí a ello.
Sin ni siquiera recoger la toalla del suelo abrí el armario, cajón primero, un tanga negro, asimétrico, casi transparente, medias, liguero… todo negro, todo elegante, con clase; el armario de una mujer siempre está lleno de deseos de seducción. Para el cuerpo, un babydoll que parecía diseñado en exclusiva para mi… suelto, transparente casi en su totalidad, imposible no mirarme con deseo, imposible que la mujer que veía en el espejo no lo sedujera… tacones, faltaban los tacones… suela roja… me venían algo grandes, pero daba igual, son esos centímetros los que te hacen sentir mejor aún de lo que eres. Estaba guapísima. Me paré un segundo en la puerta, supongo que para sentir el latido de mi corazón a mil por hora, sabía que iba a entrar en la más oscura clandestinidad, que acabaría en un relato y lo estaba escribiendo en mi mente.
El ruido de mi torpe caminar sobre aquellos tacones le previno y pude ver cómo cambiaba de un texto a una pantalla llena de números y dibujos propios de su trabajo oficial… sonreí. Aceleré el paso para llegar a el y su respuesta fue la lógica, girar sobre su silla…
La cara es el reflejo del alma, su corazón latía fuerte, su sexo se podía marcar a través del fino pantalón que llevaba, fruto seguramente de la emoción que siente al escribir, pero su expresión al verme acercar a toda velocidad fue mucho mejor, sus ojos se abrían como platos, miraba mis caderas acercandose a el, mi pecho excitadísimo amenazante y sin dejarle hablar puse mi dedo sobre su boca, apretando sus labios con un sólo dedo y susurrando silencio… “shhhhhhhh”
Fueron necesarios unos segundos con mi dedo en sus labios para que entendiese que estaba allí para ser su protagonista y fue ese mismo dedo el que recorrió luego su mejilla y sus hombros mientras suspiraba por lo que iba a pasar.
Di una vuelta a su alrededor, girándome también para exhibirme ante el mientras se llevaba por instinto una mano a su boca, pensando… sintiendo, suspirando. Me coloqué entre la mesa y su silla, con la pantalla del ordenador a mi espalda. Subí una pierna a su asiento, entre sus muslos, un solo movimiento de mi punta, tocaría su sexo, pero ahora sólo rozaba sus muslos… giré mi pierna abriendo la vista al transparente tanga, sentía cómo me estaba licuando con sólo ver sus ojos ir de mi sexo a mi mirada, excitarle así era tan emocionante… sentía mi latido a mil pulsaciones por minuto y  las de el iban claramente aún más rápido
— ¿vas a escribirme algo? — le dije levantando ya las pocas cartas que escondía
No contestó, se limitó a coger una pluma de la mesa y acercando la silla a la mesa me forzó a abrir aún más las piernas, a meter mi pie justo bajo su sexo, a asustarme incluso por la brusca reacción. Le quitó la tapa y comenzó a escribir sobre mi muslo interior. Su otra mano rozaba mi tanga. La sensación era indescriptible, mi culo estaba tenso, la postura forzada, su dedos tan cerca de mi coño… las braguitas se empapaban a velocidad forzada.
“VOY A FOLLARTE…” escribió…, letras mayusculas, grandes para que lo pudiese leer…  JODER, casi me corro al leerlo.
Sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, mis gemidos al pasar cerca de mi sexo no los podía controlar, “más… más…” decía, pero el seguía a lo suyo, disfrutando de mi tortura, de mi excitación y yo de su deseo, sabía que me deseaba más que nada en ese momento….
Sus manos moldeaban y apretaban mi culo y se metían bajo la fina tela del babydoll y subían apretandome por mi cintura y mis costillas… BUFFFFF… cómo apretaba mi pecho contra mi misma… me tenía entregadísima, pequeños gemidos salían de mi boca…. “asi… asi… aprieta”… salía de mi boca junto con simples gemidos… por la espalda subía la otra mano recorriendo mi espina dorsal hasta llegar a mi pelo, a mi coleta que sin dudarlo apretó entre sus manos para tirar fuerte de mi y entregar mi cuello a sus besos. Se ponía de pie tomando lo que quería.
Mi respiración se hacía más y más profunda, se aceleraba sin control, sus dedos entraban en mi sin que pudiese yo reaccionar, hasta que el deseo fue tan fuerte, dolía tanto mi excitación que tome consciencia… le DESEABA DENTRO DE MI…. mi cuerpo ardía, mi humedad estaba por todas sus manos y sus manos la llevaban a mi boca para luego comerme allí entera. Con la respiración acelerada me apresuré a desabrochar sus pantalones… DIOSSSSS… sentía el calor a traves de su ropa, estaba taaaaan duro, taaaannnnn caliente…
No podía parar de mover mis manos sobre el, de recorrerle, por fin, tan grande… todo para mi…
— VOY A FOLLARTE… — dijo de repente….
— SI… SI…. FOLLAME… SOY TUYA… SOY TODA TUYA…. — contesté sin pensar y sin apenas conducirlo entro a lo bestia dentro de mi…
El tanga a un lado, las piernas abiertas, mi culo sobre la mesa y un animal embistiéndome, haciéndome sentir toda la plenitud de su polla en mi interior… SALVAJE… una y otra vez… embestida tras embestida… no podía ya más… me corrí… pero el no paró… siguió embistiendo acelerando y disminuyendo la fuerza para controlar su extasis… acelerando de nuevo para hacerme gritar… mis uñas se clavaban en sus hombros
— SACA LA LENGUA — decía mientras la lamía… mientras se hacía con mis deseos y mis gemidos… sin dejar de embestir… yo gemía una y otra vez….
Me giró y me puso el pecho sobre la mesa como si fuera una pluma, bajó mis bragas y me dio un azote que aún puedo escuchar… ZASSSSS… BUFFFFF…. aquello picaba tanto como sorprendente fue…. mis ojos se abrieron y giré mi cara, se mordía el labio mirando mi culo… casi mi corro con esa sensación de verle disfrutar de mi cuerpo… “auuuu” dije…. y no dudó en darme otro azote…. gemí de placer… estaba jugando conmigo, hacía lo que quería y yo sólo podía gemir de placer.
Con el culo abierto, con mi sexo expuesto comenzó a besarme, a comerme, a lamerme mientras yo gemía y gemía y sentía como mi humedad recorría ya mis piernas… me estaba deshaciendo literalmente y el me comía una y otra vez, me succionaba toda…. y en cuanto sintió que me corría… se irguió y me penetró de golpe otra vez… hasta el fondo… sin tiempo a recuperarme estaba otra vez a mil por hora… sintiendo cómo llegaba a lo más profundo de mi cuerpo, agarrado a mi pelo embestía una y otra vez gimiendo y gritando “ERES MÍA… ERES MÍA” una y otra vez…
Al salir tiro tan fuerte de mi pelo que me levantó de la mesa y al girarme para mirarlo me puso su polla en la boca para segundos después romper sobre mis labios… dulce y salado… devorando su interior… mostrándole cómo como de su intimidad…
Agotada… casi sin respiración, le besé, me acogió entre sus brazos unos minutos y me retiré…
— ¿hola?
Al cabo de unos minutos entraba mi hermana por la puerta con mis sobrinos….
—¿te ha dado tiempo a ducharte?
— Si… me ha sentado muy muy bien…
— Vaya… me alegro
— por cierto, te he robado un par de cositas de tu ropa interior… que me han gustado mucho… ya te las devolveré….
— Que zorrona eres….
Si que lo soy… y me encanta… ahora se que además soy una fantasía… un relato… algo surgido de una conversación que nunca fue… que nunca será y que siempre existirá….
Haced una locura!!