Planear algo así es una pequeña locura. Ni siquiera yo misma me creo lo que estoy intentando hacer, y el corazón late a mil por hora. Mis amigas me llaman loca y tengo que reconocer que algo de razón tienen, pero ¿qué es la vida sin esto?, ponerle algo de sexo a mis pensamientos hace que me sienta viva, soy una mujer impulsiva y creo que parte de mi atractivo es exactamente eso: que soy imprevisible.
Mi pareja lleva conmigo casi 3 años y aunque reconozco que es un buen amante, no puedo evitar tener las ganas de saber qué se siente con una doble penetración. Hace ya casi un año, intenté sin demasiado éxito que mi pareja jugase a la vez con un consolador y con su propio cuerpo, pero se hacía un lío y no se concentraba en lo que debía. Otra vez me puse en el culo un dilatador de esos que tienen un brillante en la base para que cuando el me penetrase tener esa sensación y la verdad es que fue muy similar a lo ya conocido, y aunque me encantó y la presión dentro de mi aumentaba, el hecho de que no se moviese, me dejó sólo con más ganas.
El remate vino hace unos días, me di cuenta de que había estado viendo videos en internet en los que siempre había un trio con dos hombres y desde entonces no dejo de darle vueltas y ya no sólo por la doble penetración, ya son las ganas de tener una polla en cada mano… suena muy salvaje decirlo así, pero creo que es exactamente eso, una salvajada lo que quiero hacer y lo bueno y lo complicado es que quiero que esté mi pareja, quiero que me vea mirarle a los ojos mientras alguien me penetra, quiero ver su expresión y quiero excitarle tanto que quiera repetir.
Mi amiga dice que no se puede proponer un trío con dos hombres sin darle antes el regalo de dos mujeres para el… y aunque eso no me despierta el mismo interés, lo que he pensado es que a lo mejor es un arma, le ofreceré un trío a cambio del otro y lo tengo todo preparado: Ropa interior semitransparente, las sandalias que le vuelven loco, con esos tacones de hacen que tengas vertigo desde arriba, un collar al cuello que le da un toque bondage a la indumentaria, música en el ordenador y dispuesto a darle nuevas sensaciones.
Como siempre y aunque quizá ya le parezca repetitivo le he enviado una foto a su móvil diciendo que estaba muy solita, que necesitaba compañía, también pensando en que le voy a pedir algo más que su simple compañía. También he buscado en internet un relato erótico de un trío, contado por una mujer para leerlo mientras se lo escenifico y en cuanto entre lo haré. Lo he grabado antes de que llegase con la voz más sexy y sensual que tengo y tampoco quiero oirlo antes de que venga por dos razones: no me gusta oirme y segundo y más importante, no correrme antes de llegue, porque mientras lo estaba grabando, casi me voy con sólo imaginarlo y no quiero que eso ocurra sin que el me tenga entre sus manos. Estoy ardiendo por dentro y tengo ya las braguitas mojadas antes de que llegue. Se mezcla en miedo con el deseo y las escenas recordando el texto… buffff… como no venga me muero.
Al entrar por la puerta no dijo nada, entró buscando lo que ya sabía que iba a tener, pero yo estaba escondida en el baño para que pasase de largo y cuando entrase en nuestro cuarto, sorprenderle por detrás. Mucha sorpresa no fue, porque el ruido de los tacones delató mi estratégia, pero fue lo suficientemente efectiva como para llegar antes de que se girase. Mis manos entraron por debajo de sus axilas rodeando su pecho y abrazandole fuerte. Se dejó querer mientras analizaba la leve imagen de mi ropa interior sonriendo.
Le empujé contra la cama todo lo fuerte que pude.
— Prepárate para algo nuevo…. un espectáculo de sexo sólo para ti, en el que descubriras algo nuevo, un deseo, una vivencia desde el otro lado, una nueva forma de sentir, algo único y exclusivo para los amantes más atrevidos
Su sonrisa aumentaba según hablaba y yo movía las caderas como si la vida me fuera en ello. Mis manos subían y bajaban por mi cuerpo y me contoneaba todo lo que podía, pellizcaba mis pezones bajo la transparente tela que separaba mi cuerpo de sus ojos que me penetraban.
Me acerqué a la cómoda, conecté la música mientras movía mi cadera hipnotizando su cuerpo con el movimiento de mi culo, perfectamente visible tras el hilo del tanga que hacía que me sintiese una mujer casi perfecta y cogí la tela negra que taparía sus ojos.
Jugué con la tela a mostrar y dejar de mostrar mi cuerpo hasta que no aguantó más y el mismo empezó a desnudarse. Mi idea era calentar lo más posible su cuerpo con el fin de asegurar que cuando la historia acabe, yo sea capaz de masturbarlo en el momento de que se escuchen mis gritos; pero lo cierto es que el mismo empezó a bajarse los pantalones y a mostrarme su sexo, que estaba ya amenazante, dispuesto a que me sentase sobre el. Pero no eran mis planes.
Sin decir nada, le hice ver que se tenía que dar la vuelta y le até la tela alrededor de sus ojos. No podía ver nada. Seguía por instinto los ruidos que  yo hacía, mientras alargaba las manos para tocarme. Esquivando todo lo que pude sus manos, comencé la doble emisión, música y relato se fundían en uno. Al empezar el relato y aunque se escuchaba muy bien desde los altavoces, decidí que el lo escucharía directamente con los auriculares, de forma que su concentración sería mucho mayor y yo seguiría escuchando desde los altavoces para poder hacer que sienta lo necesario. El relato comenzaba.
“Entró por la puerta y su amo le había traído un regalo”. Llamarle “amo”, era mío, en el relato original no decía eso, pero quiero que sienta que el va a tener el control aunque luego no sea así.
“¡Tendrás que satisfacer dos cuerpos, el mío y el de mi amigo!, ¿ENTENDISTE?” Lo cierto es que cambiar algo del relato me obligaba a cambiar muchas cosas y esparaba que no pasase nada y que no notase que era una adaptación, porque no me siento capaz de escribir yo todo esto.
El texto hablaba de los miedos y de la excitación que ella empezaba a sentir, y cuando empezó a decir que la humedad recorría su cuerpo, mojé mis dedos en mi húmedo sexo para colocar la miel en sus labios.
El relamió mis dedos con un gemido indicando que aquello empezaba a tener sentido y que le gustaba.
Los hombres del relato se desnudaban mientras la chica les ayudaba y yo hacía lo propio con mi chico que estaba completamente excitado. Mis uñas arañaban a propósito sus delicado sexo, pero es lo que yo quería buscar, que fuera sintiendo mi deseo a la vez que escuchando mi voz.
“Vi esas dos pollas en mis manos, creciendo y creciendo mientras lamía la punta de una y movía la otra para luego cambiar”. Al sonar esta frase mi cuerpo se estremeció y un escalofrío me recorrió entera, desnudando mi deseo. Yo tomé con una mano la polla de mi pareja y recorrí con mi lengua su sexo, entero. Luego hacía una pausa mientras simulaba que estaba con la otra moviendo mi mano, masturbándole mientras el relato decía: “miraba a los ojos de mi pareja pidiendo aprobación para cada gesto que hacía, para cada caricia que le daba al otro, sabiendo que le excitaba verme disfrutar como una perra en celo, sabiendo que el olor de mi deseo desbordaba mi cuerpo, sabiendo que me poseería él antes que nadie, porque yo era suya y compartir mi cuerpo era entregarle mi alma para siempre”. Estas frases las metía yo para explicar lo que de verdad sentía y no podía hacer otra cosa que poner la miel que emanaba como una fuente de mi cuerpo en sus labios.
El relato avanzaba describiendo cómo las manos me tocaban y cómo pellizcaban mi cuerpo y eso hacía yo, ponía mi cuerpo en su boca y en sus manos mientras no dejaba de tocarle y masturbarle, metía su polla en mi boca y en mi sexo, cambiando cada poco tiempo mientras el aplastaba mi pecho con sus manos y pellizcaba mi pezón con sus dientes. Yo gemía fuerte, muy fuerte para que me escuchase a través de los auriculares y el respondía una y otra vez con movimientos que indicaban que estaba a punto de estallar. Yo paraba, para jugar con el otro y recorría su cuerpo con caricias mientras usaba un consolador para follarme y sentir la historia lo más real posible…
Llegó un momento donde yo ya no podía más… quería correrme y la historia no acababa. No podía parar de imaginar aquello, justo cuando empezaban a hablar de embestirme a la vez, yo metía su polla en mi sexo y metía un dedo en mi culito moviéndome todo lo que podía, sin descanso. Me corrí unos segundos antes que el y sentí cómo su cuerpo derramaba su semen por mi cuerpo mientras el relato seguía…
Solté la venda de sus ojos y los dos desnudos nos besamos mil veces antes de empezar a hablar.
— No te había visto correrte así hace mucho
— Es cierto, lo he sentido muy intenso — afirme — quizá es que me apetece mucho esta escena. Un trio. Me apetece mucho
— A mi también, no te fastidia. — dijo riéndose
— No te rías, lo digo enserio, me gusta tener fantasías, pero también cumplirlas
— ¿Quieres tener sexo con otro?
— Quiero tener sexo contigo y con otro, que no es lo mismo. Si tu no estás no tiene sentido, pero si estás, compartir algo tan increible puede ser un escalón más en nuestra forma de sentir, ¿no crees?
— No se. Yo creo que me sentiría raro
— Podemos ir poco a poco, ver si hay alguien que sea agradable
— Qué sensación más rara no
Cogí su mano y la puse en mi sexo mientras volví a agarrar su polla excitándola de nuevo mientras hablaba
— Es excitante. Mira cómo me pongo sólo con pensarlo
El no se concentraba igual, así que entré con la propuesta
— ¿Y dos chicas? — hice una pausa — habrá que probar también que siento al compartirte. ¿no crees?
Su reacción fue excitarse de forma automática.
— Te imaginas que te lamen dos lenguas a la vez — le decía mientras sacaba mi lengua y me tumbaba sobre su sexo…
Mañana mismo empiezo a buscar candidatos y candidatas…