Un día más, acaban las vacaciones y sin apenas haber pasado una semana, ya estoy pensando en que es un día más… pero lo cierto es que cerrar la puerta de casa e ir a la clínica también es un descanso.

– Hola guapa!! – digo al entrar a mi compañera – eres libre!!
– Bufff… qué bien que llegues, se me estaba haciendo interminable la mañana.
– Y eso?
– Tengo una citaaaaaa
– JAJAJA, qué raaaaaro
– En serio, te acuerdas de ese guapo jovencito que se le había partido un diente
– El modelo?… el de me tiro a piscina y me doy con el bordillo?
– JAJAJAJA…. ese!!!
– Qué perra eres!!! ¿Qué les das?
– Esta mirada…. – dice parpadeando los ojos mil veces y poniendo morritos
– Ya!, anda vete!!, y quiero detalles!!
– JAJAJA… suerte!! por cierto, se me ha olvidado anotar que entra uno nuevo que viene de urgencia en unos minutos
– Con quién?
– Sólo está la sala 1 funcionando y no hay hueco, se lo he dicho, pero dice que le duele mucho y que esperará.
– Ok… y se llama?
– …. bufff… Jo… Jos?… Jo… ?…
– Anda tira!!! y diviértete

Me tira un beso con la mano mientras cierra la puerta; es una chica que lo tiene todo, una familia con dinero, un cuerpo que ya me gustaría a mi, descaro, y más novios de los que puedo contar… sigo pensando… imaginándola. Recuerdo el día que fuimos juntas al cine y a la salida quedamos con uno de sus novios, cómo la cogió con un solo brazo desde el culo… y casi la levanta del suelo.

Perdida en ese pensamiento me quedé, pero cambiando la cara por la del modelo, qué guapo era… y qué culo!!, no suelo yo fijarme tanto, pero lo cierto es que llamaba la atención, algo callado para mi gusto… pero bufff…. un dulce nunca amarga.

Fui al vestuario, bueno, al cuarto donde nos cambiamos, porque vestuario, vestuario, lo que se dice vestuario no es, es más bien un cuarto amplio con dos taquillas, un espejo y un banco corrido del Ikea… eso si, con acceso directo a un baño privado, algo que siempre he agradecido.
Me desvisto y me quedo en ropa interior delante del espejo… soy yo… mi pelo pelirrojo de siempre, mis braguitas de siempre, mi cadera… soy yo… me gusto y la verdad si me subo en los zapatos, hasta estoy atractiva. Muevo mi pelo, pongo caras… como si fuera una modelo y sin saber cómo estoy pensando en que entra por la puerta el hombre este… y me coge por el culo…. despegándome del suelo. Un escalofrío llega a mi sexo, como si de verdad hubiera pasado, me ruborizo al verme en el espejo algo agachada y con las manos en las braguitas, como si de un acto reflejo se tratase; pero me estiro, y me miro… incluso siento cómo la humedad de mi sexo despierta… bufff… ¡¡qué sensación!!… qué envidia pensar en mi compañera y pensar que estará ahora poniéndose un tanga de esos de infarto… meto mis braguitas por detrás… me gusta mi culo, aunque esté desaprovechado, veo la marca del bañador…

DING DONG, la puerta me sobresalta, salgo corriendo abrochándome la bata blanca por el camino y abro la puerta.

– Hola… he llamado hace unos minutos, supongo que he hablado contigo.
– Pasa – contesto amablemente – has hablado con mi compañera, pero me dijo que vendrías, ¿qué te ha pasado?
– Realmente llevo toda la noche con dolor en un diente, pero no está picado, y se supone que no puede doler, porque tiene una endodoncia… pero ha ido a más y no aguanto, ¡¡no puedo más!!
– Osea que has tenido una mañana fina
– Pues si… imposible concentrarme… como tu…
– Como yo??
– Tienes los botones de la bata mal abrochados….

Me miro y efectivamente tengo un lado más alto que el otro y un ojal suelto, justo a la altura del pecho y todo el sujetador se me tiene que estar viendo, noto como sube la sangre a mi cabeza… debo estar colorada… y eso me hace agobiarme más…

– Uhhhh!…. – un gritito sale de mi boca sin yo darle permiso, me giro y me abrocho bien dándole la espalda… siento cómo me mira… y cómo me arde más y más la cara – voy a ver si hay una sala libre

Claro que hay una sala libre, ¡no hay nadie en la sala de espera!; pero necesito entrar en la sala a solas; el aire frío del acondicionador me hace sentir bien… me relajo y regreso. Está apoyado en mi mesa con la mano en la boca… pobre!!… con ese dolor!!, unos 40 años, alto, 1.80 más o menos, traje clásico, corbata bonita, parece que se cuida…

– No has venido nunca por aqui?
– No… tenía un dentista, pero se jubiló. Un compañero de trabajo viene aquí, y me ha dicho que sois muy majos.

Su conversación era agradable y mientras rellenamos la ficha, hablamos de su compañero, me cuenta su vida sin problemas. Me gusta la gente que confía en mi sin conocerme; veamos: no tiene alergias, boca sana aunque a él le da vergüenza tener tantos empastes… jajaja… si supiera las bocas que vemos aquí. Tiene unos labios muy bonitos… me gusta su boca… me gusta cómo habla, por alguna razón me atrae. Le miro mucho a la boca… y me conozco. Eso es que me gusta, y no me estoy enterando de la mitad de lo que me cuenta.

– Perdona – le digo para centrarme un poco – voy a ver si te puede mirar el doctor

Entro en la sala, hay una mujer sentada en el sillón, no me suena y el doctor parece que está terminando.

– Buenas tardes!!
– Hola – me contesta el doctor – cambio de turno?
– Si
– Pues a mi me queda un rato
– Y tienes una visita extra, un chico viene con una inflamación y se queja de un diente endodonciado
– Vaya, pues creo que tenía la agenda a tope
– Si, aunque parece que se retrasa el de las 5, aún no ha llegado nadie
– Genial, yo estoy acabando aquí, pasa al nuevo a la sala 2 y voy antes de que llegue el de las 5

DING DONG….

– Creo que ahí está…. – digo mientras salgo cerrando la puerta

Efectivamente llega el paciente de las 5

– Llego tarde?
– Hola, pasa, tranquilo, aún tienes unos minutos.
– Genial!!

Le conduzco a la misma sala en la que está mi misterioso nuevo paciente y según entro le conduzco hasta la sala 2.

– Pasa por aquí
– Qué bien!! – sonríe

– Qué gusto da ver a alguien que se alegra según entra a la “siiiiillaaaa”
– JAJAJA… no es la silla eléctrica
– Lo cierto es que si es eléctrica… jajaja

Noto como entra relajado y se sienta directamente, el foco y la bandeja del instrumental apenas le permite sentarse

– Espera que te aparto esto – le digo mientras me reclino un poco sobre el para empujar la bandeja

Se mueve nervioso??, miro a su cara y rápidamente levanta su mirada a mis ojos. ¿Me estaba mirando el pecho?; es cierto que casi le roza… pero…

Me aparto de su lado mientras cojo el instrumental habitual… pero sigo pensando… y le miro a través del reflejo de un cuadro. ¡Me está mirando! y ¿se coloca el pantalón?. ¿Está nervioso?, me giro.

La silla de un odontólogo es mortal si tienes algún complejo, estás tumbado por debajo de la linea de los ojos del que te mira, si tienes los zapatos sucios te ves toda la porquería sin poder limpiarlos; no sabes donde poner las manos, si vienes con falda no sabes cómo ponerla, se ven los muslos a veces más de lo que te gustaría y la mitad de los hombres se colocan el paquete, asi que supongo que también les incomoda… y este hombre?. DIOS!!! está excitado???… por mi???

Me he vuelto a ruborizar. Me giro bruscamente como una tonta… pero porqué???… el que tiene que estar ruborizado es el… y bufff… por mi???… o le excita la silla??

Me giro de nuevo cogiendo otro espejo como si me lo hubiese olvidado. Estaba otra vez colocándose… me sonrío por dentro… creo que soy yo.

Me acerco a el, dejo el instrumental en la bandeja y levanto las manos como si apretase una tuerca del foco… QUÉ MALA SOY!!!… sólo quiero que me vea los muslos cuando sube la bata al levantar mis manos. Miro de reojo… ¡¡ ME ESTÁ MIRANDO !!… la sonrisa que tengo por dentro, se me va a la boca… y bajo como cayéndome sobre el, le pongo la mano en el estómago para equilibrarme

– Perdona!!!… – sonrío mientras vuelvo a repetirme…. PERO QUÉ MALA SOY!!!!!!!

Tarda en reaccionar

– Tranquila

Tiene la tripa dura… ummmm… se cuida y… jajaja… sigue excitado!!
Entra el doctor… y todo mi juego… BUFFF!!! a la porra.

– Veamos que tenemos aquí!!!

Yo salgo, porque evidentemente ha acabado en la otra sala, doy una nueva cita a la que sale; cobro, apunto: hora, dia ; adios. Limpio la sala 1, retiro instrumental, hago pasar a la nueva cita, nuevo instrumental… y me fijo en las distintas reacciones de la gente: este tipo ni me mira, solo mira fijamente al foooooco… un día de estos los hipnotizaré a todos pienso.

Pero una parte de mi mente sigue en la sala 2… qué está pasando??… Voy a entrar!!!

– ¿Qué tal va todo?
– Bien – contesta el doctor – tenemos una pequeña infección en el segundo molar y está bastante inflamado, le he dado un nolotil inyectable, para el dolor, ponle la crema esta… antibiotíca y dale cita para dentro de dos días, para ver si podemos limpiarlo todo… pero con menos inflamación, asi no podemos hacer más.
– Le cuidaremos!! – contesto

El doctor me mira extrañado con mi respuesta, pero es que a mi subconsciente le gusta jugar… y eso no se lo voy a contar… jajaja…

Se levanta y se va a la sala 1. Me quedo a solas con él… mientras busco la crema en los cajones mil cosas pasan por mi mente:  me imagino desabrochándole el pantalón…. !!!¿¿¿pero qué demonios me pasa???!!!!. si no es algo que a mi me importe, pero es que imaginar su sexo en mi boca… buffff….. me está subiendo un calor

Calor???… mi subconsciente es más malo que yo; me encuentro desbrochándome el botón de la bata… dejaré que vea mi canalillo…

Con una sonrisa de oreja a oreja, teniendo a este hombre tan atractivo tumbado ante mi, con la boca abierta… a mi disposición… me siento un poco como una dominatriz.

– Te han dejado en mis manos!! – digo sin que pueda obtener respuesta mientras me pongo unos guantes… y eso que lo haría sin ellos… ¿pero qué estoy pensando?

Me acerco a el, me siento en la silla y me acerco hasta que mi pecho roza su cuerpo, un escalofrío me recorre y veo como el vello de mi brazo se eriza, y siento cómo mi pezón se pone duro… buffff… cómo un simple roce puede hacerme sentir asi… si yo no soy asi…
Pongo a drede el tubo de la crema sobre el babero y claro, se cae hacia su pecho.

– Perdona

Me sirve para moverme y rozar más aún mi pecho, y para mirar a su pantalón… bufffff…. cómo me pone este hombre cuando veo que algo se mueve bajo la fina tela, estoy sintiendo como un pellizco en mi sexo… y nada me está tocando!!!… muevo mis piernas. Los muslos rozan con la bata y siento cómo se humedece mi sexo… qué sensación… hace siglos que no me mojaba tanto con tan poco… y mira a este hombre: tan afeitado.

– Ya está. – no se tarda casi nada en poner esta crema, y es una pena, porque le estaría mirando un buen rato. Le miro a los ojos y el me está mirando a los míos… aguanto la mirada… pero… el también. Un momento, el calor, el pellizco… ahhhhhh… DIOS!!!… bajo la mirada porque no soy capaz de aguantar esta sensación en mi sexooooooooooo oooooooohhhhhh…. PARAAAAA!!!!

Respiro todo lo profundo que me permite mi cuerpo… y suelto el aire… poco a poco….

– Qué bien!! – dice por fin al cerrar la boca – se está pasando el dolor
– Aguanta un poco más sentado – le contesto… pero ¿para qué?… no puedo decir que no me atrevo a ponerme de pie por si me corro – ahora te miro si te ha bajado ya un poco la inflamación.
– Ah vale!!

Menuda tontería le acabo de decir… si ni siquiera se cómo estaba cuando llegó y la inflamación no va a bajar hasta dentro de un montón de horas… da igual… mientras el doctor no entre

– Tienes unos ojos!! – me suelta de repente
– Yo??? – soy idiota… no hay nadie más aquí… y mis ojos son preciosos
– Si, un verde precioso
– Vaya, gracias – ahora si que no se qué decir – siempre me han gustado, aunque dicen que son de bruja!!

Bruja???… podía haber dicho algo más bonito

– Mágicos???

BUAAHHHH….. eso es lo tenía que tenía que haber dicho. Sonrío y aparto la mirada, no puedo sostenerla tal y como estoy

– De mi abuela, era una mujer muy guapa
– Bueno, no creo que la abuela pueda decir otra cosa de su nieta

Ahora si que me voy… le gusto!!!

– Como se nota que ya no te duele
– Perdona!!, te he molestado!!
– NOOO… perdona tu – si me pones a milllll… no dejes de decir que te gusto, por favor no dejes de decirloooooo – me gusta, cuando alguien me lo dice asi, con cariño.
– Te aseguro que soy de lo más objetivo.

Si no para de decir estas cosas… me lo como… me como toda su boca, por favor Dios, que no pare… que no pare….. pero QUÉ DICES!!!!

Me alejo un poco, no puedo estar así tan cerca, con este hombre tumbado. Me quito los guantes… y me levanto por fin. Me sigue con la mirada, y yo muevo el culo!!!… DIOS… hace siglos que no hacía algo asi… y ¿con un paciente?. ¡¡Nunca he hecho algo asi con un paciente!!

– A ver, abre la boca…. – digo mientras me giro bruscamente

Obedece a la primera y me reclino para verle sin sentarme; siento cómo mi bata descuelga… EL BOTON!!!… me había desabrochado un botón. Sus ojos se dilatan, fuerza la mirada para ver mi pecho y bajo la bata sólo está mi ropa interior… por favor que me viole ahora mismo!!!

– Todo bien!! – pero quédate, dime que quieres follarme… dímelo.

Me pongo de pie… y respiro otra vez… no me conozco, me follaría a este hombre, a este casi desconocido sin dudarlo un segundo.

– Cuando te viene bien que te de otra cita?,  mañana o tarde?
– Tarde, asi te veo
Levanto la mirada y sonrío
– Pues aquí estaré – y te aseguro que llevaré el tanga más pequeño que pueda encontrar para que me mires y aprietes mi culo… para que me folles… por delante y por detrás, quiero ser tuya… toda tuya…
– y si me das la última cita… te invito luego a cenar
– no creo que tengas ganas de cenar después – qué he dicho???…. claro que quiero cenar contigo… y ser tu postre!!!
– Vaya, lo siento.
– Pero acepto una copa?
Lo último que recuerdo es que me estaba mordiendo el labio.