Nunca he entendido a toda esta gente que va a una entrevista sin los “deberes” hechos. No hay que ser periodista para imaginar por donde van las preguntas y creo que de tu capacidad para sorprender en las respuestas depende en gran parte el éxito de tu proyecto. El truco para ser cercana es no esconder nada tu vida, y menos aún si tienes anécdotas que te acerquen a tu audiencia. Antes se llevaba ser la diva distante, pero ahora, sin dejar de estar guapa, triunfa la gente cercana. Y ya no sólo arriesgas tu proyecto, arriesgas tu imagen futura y tu negocio puede estar en llegar a ser “tendencia” en un futuro.
El programa pretende acercar al público el mundo de los juguetes eróticos y de paso supongo que hacer publicidad de alguna de las páginas eróticas en las que yo también compro todas estas cositas que a todas nos gustan y lo cierto es que preparar todo esto, escribirlo, pensar en lo que he hecho y probado a lo largo de mi vida, me está haciendo disfrutar.
— ¿Lista? — entra en el camerino el guapo presentador y amigo personal
— ¡Hola guapo! — contesto mientras acepto una taza de café con leche, caliente y humeante que me trae — gracias. Siempre tan detallista
— Gracias a ti. Tenerte en pantalla es un lujo y que estés dispuesta a contar tu vida sexual no es algo a lo que se presten muchas personalidades que, digamos no viven de ello.
— Ya te lo dije, para mi ahora mismo es importante que me vean como alguien cercano, de carne y hueso.
— De carne y hueso eres, y además estás hoy especialmente carnal, si me lo permites.
— Estoy tan nerviosa que te permito lo que quieras…
Media hora más tarde comenzaba el programa y la “sexxión de sexo con… ” que era justo cuando entraba yo. Las manos me sudaban, todo me daba vueltas y todo lo que había preparado ¿tenía sentido?
— Cuéntanos, ¿eres muy activa sexualmente hablando?, como ves en esta casa, entramos directos a donde duele
Mi mente contestaba y mi cara sonreía, pero yo estaba segura de que las preguntas no tenían respuesta, no ahora. Hablaba de consoladores y de su uso, le contaba a la audiencia que me gusta el tamaño grande, pero que no siempre hay que usar el mismo y la gente del plató se reía cuando jugaba a poner posturas o a simular voces excitadas, pero era mi modo automático el que contestaba; hasta que preguntó eso, hasta ese momento en el que me quedé en blanco.
— ¿Y lo mejor de tu vida? ¿el momento en el que descubriste quién eras?
Las manos me empezaron a sudar, sentía la sangre fluir hacia mi cabeza y hacia mi sexo al mismo tiempo, me estaba poniendo colorada y no sabía si el maquillaje atenuaría ese color, pero casi no podía sostener la postura. No era un programa grabado, no era tan especial, era directo, era conexión con la gente, con mi gente y me quedé callada un instante que fue para mi eterno.
— Lo mejor de mi vida acaba de pasarme, Javier.
Sentí cómo había pasado toda la presión a su persona. Javier miraba de un lado a otro. Sentí cómo las sombras que hay tras las ventanas del control se giraban y supuse que estaría allí su novia, pero me daba igual, ya había ocurrido, yo era otra y no evitar sentirme así.
— ¿Ahora? — acertó a contestar Javier sin saber aún si debía preguntar o cerrar el programa — ¿en plató?
— No Javier, en el camerino, cuando has entrado a saludarme. ¿no lo viste? ¿no lo sentiste?— Mi tono entre indignación y ruego desconcertó a todo el público que había en el plató, cámaras, asistentes, todo el personal se mantenía callado y me miraban, sentía su presión mientras mi cuerpo se deshacía de excitación.
— No entiendo Marta, no ha pasado nada
— Has entrado en mi camerino ¿no?
— Si
— y me has dicho que estaba muy guapa, muy carnal ¿no?
— Si, y es cierto, eres una de las mujeres más deseadas del país y hoy lo estás demostrando con tu naturalidad y belleza. Es una combinación difícil de que pase por alto
— Y ¿que has hecho?
— ¿qué he hecho?
— Javier. Tocar a una mujer y excitarla es muy fácil. Pero hacer que una mujer sienta que cualquiera la desearía, que su mente está en otro nivel y que su cuerpo es un templo del deseo hace que…
Javier me miraba atónito, no esperaba mi sinceridad y no sabía si me estaba declarando públicamente o lo tenía ensayado. Estoy segura de que la audiencia se disparó cuando salí corriendo del plató.
Unos quieren creer que salí porque Javier no entendía mi amor por él, Javier entre ellos y su novia también; y es cierto que fue él quien provocó la llamada, es cierto que fue él quién me hizo pensar en esa persona que siempre había estado allí, haciéndome sonreír.
Ese día había llamado a esa persona con la que siempre cuentas, para algunos será su pareja, para otras su amante o su marido… yo nunca le puse nombre
— ¿Hace cuánto que me deseas?
— Desde que te conozco
— ¿Hace cuánto que no hacemos el amor?
— Mucho. No lo cuentes.
— ¿Porqué sigues conmigo?
— Eres mi mujer
— No soy tu mujer, soy tu amante como mucho
— Cuando te conocí quise ser tu amigo, y pocas personas me hicieron sentir tanta alegría, y de tanta alegría, quise besarte. Fue un beso mágico, porque supe a que sabía tu cuerpo y tu piel, se me erizó la piel y sólo tu mano en mi nuca consiguió una sensación mayor. Mi cuerpo se excitó de tal forma que dejé de apreciar lo que me rodeaba. Sólo existías tu. Recuerdo cada paso que dimos hasta llegar a tu casa, recuerdo los besos inquietos, recuerdo las caricias, los roces que tus manos me daban y lo que mis manos encontraban en tu cuerpo. Tu piel morena dejaba paso a tu piel blanca al quitarnos la ropa y las caricias hacían que tu cuerpo se tensara y excitara; el sabor de tu pecho, la dureza de tu pezón, tu respiración y tus gemidos en mis oídos y la forma que quitarme el aire de mis pulmones para respirar en un beso. Sentir tus manos inquietas en mi sexo y acelerar tus caricias cada vez que tu pecho rozaba el mío. Sentir tu humedad en mis manos y descubrir el sabor de tu cuerpo en mis besos mientras tu descubrías el valor de un beso que sólo tu puedes recibir de mi. Mi amiga era mi amante. Jugamos con las manos, jugamos con las miradas, con el deseo, jugamos con nuestros cuerpos y fuimos uno. Hicimos el amor y follamos como salvajes, saltamos de alegría y reímos mientras nos hacíamos cosquillas desnudos, mientras nos descubríamos, mientras pasaban los días y los años. Hemos desnudado nuestros cuerpos en el mar, en unos probadores porque aquellos pantalones no los podías subir y decidimos que estabas más guapa desnuda. Hemos llorado juntos, hemos discutido y hemos vuelto a hacer el amor: en la escalera, en el ascensor, en la cama, en el salón, en la cocina, en la ducha, en mil sitios. Hemos visto el amanecer desnudos en la playa. Has bebido de mi semilla y yo del deseo de tu cuerpo. He tenido tus manos en mi boca y  las mías han estado en la tuya. Mi sexo ha invadido tu cuerpo y hemos descubierto juntos mil formas de hacerlo. Hemos fantaseado, nos hemos atado y desatado. Hemos sido “guarros”, hemos sido amantes y apasionados. Hemos follado también sin importarnos más que volvernos locos — hizo una larga pausa y continuo — No he dicho que siga contigo porque estés casada conmigo. He dicho que sigo contigo porque eres mi mujer. Lo que quiero, lo que deseo a cada minuto de mi vida, lo que necesito para vivir. Nunca he hecho el amor contigo sólo porque te desee, eres lo más bonito que un hombre puede tener en sus manos, pero he hecho el amor contigo porque te quiero, Marta.