Entré por la puerta. Todo estaba a oscuras y los plomos bajados, no podía encender las luces cuando me percaté de una luz blanca al fondo. Entré cerrando la puerta y sonreí.
Una linterna sólo iluminaba sus piernas y la luz llegaba poco más arriba del pecho. Su cabeza en la penumbra, ocultaba su rostro con una tela, como si fuera una máscara diseñada para ella, su sonrisa respondía a que mi cuerpo se había quedado quieto contemplando la escena:
Piernas delgadas, cubiertas por unas medias hasta medio muslo, negras, suaves, tupidas, más de lo que yo hubiera elegido, pero que transmitían lo que ella quería: calor, erotismo, reforzar esa luz de la penumbra y a la vez conseguir que mi mirada trepe por ellas como una mamba negra… mortal como su provocación, mortal como su mordisco…
Más arriba el triangulo de un tanga marcaba su cuerpo y ocultaba el triangulo que representa mi deseo, el de tener a una mujer casi desnuda ante mi, exhibicionista, ardiente, dispuesta a interpretar mis deseos y a potenciarlos, dispuesta a jugar a TODO…
Se movía lentamente, contoneando sus caderas muy lentamente como sintiendo la música de fondo entrar en su cuerpo. La música estaba bastante alta, oscura, sexual, rítmica…. excitante.
Sobre la mesa un proyector, emitía contra la pared que estaba a mi espalda, delumbrándome en parte y a la vez iluminándome para que ella me viera mirarla. Mire a la pared, era una proyección de escenas sexuales supongo que de los videos que sonaban. La sensación que daba era la de compartir espacio mientras alguien hacía el amor de forma salvaje a nuestro alrededor. Cuerpos desnudos de mujer acariciados y seducidos por la piel y el olor a sexo.
Ella se tocaba suavemente y centraba su mente en mirar las proyecciones sabiendo que me gusta ver cómo se excita y ver esas escenas, elegidas una a una, hacía que su deseo fuera inmenso.
Decidí no intervenir aún, grabar todo en mi mente y sentir su espera mientras me apoyaba sobre la iluminada pared empezando a acariciar yo también mi cuerpo y desabrochando mis ropas lentamente, mostrando mi deseo por ella, y analizando sus deseos de la misma forma que ella haría con los míos.
Con esa misma calma, su cuerpo fue girando, ofreciéndome un giro completo y dejando que mi vista disfrutase de las sutilezas de las curvas de sus cadera, de sus piernas contorneadas, de su cintura, de su culo, para poco a poco volver a sentir el movimiento ligero de su pecho, esta vez con la camisa desabrochada; dejando entrever todas las formas de su cuerpo.
Empecé a acercarme lentamente y ella hizo lo mismo, movía su cabeza mirando cómo la iba rodeando, cómo mis manos rozaban su cintura, su piel que se erizaba con sutiles escalofríos mientras sus movimientos se hacían mas profundos con el fin de rozar mi cuerpo con el suyo.
Mis manos bajaban a rozar su redondeado culo mientras ella se agachaba un poco dandome pie a aumentar la fuerza en mis manos, a ir haciendo que sienta que su cuerpo y su mente ya están en mis manos.
Situado aún a su espalda descubrí poco a poco sus hombros, ella sentía y miraba cómo su pecho quedaba expuesto mientras yo me deletitaba besando ese punto donde cuello y hombros se unen mientras sentía cómo el peso de la camisa era suficiente como para dejarla prácticamente desnuda, sólo sus medias y su tanga la separaban de mis deseos más profundos y que no tardaron en terminar de salir.
Su cuerpo se recostó en el mío y mis manos la rodearon amasando tu pecho y los contornos que antes sólo veía moverse se movían rozándome, provocando que mi deseo se multiplicara una y otra vez
Atrapé sus brazos fuerte obligando a su cuerpo a inclinarse hacia delante y  a sus caderas a entrar en contacto con las mías, con mi sexo y recorriendo su espalda fui soltando sus brazos y acercándome a la frontera de su ropa interior. a su culo. Una de mis manos seguía la columna y se colaba entre sus nalgas para llegar a sentir el calor y la humedad ya latente que se sentía a través de la poca tela que nos separaba.
Los dedos engancharon la tela y recorrían su humedad a escasos miímetros de su cuerpo, forzándola a gemir ante la evidente escena que se precipitaba. Con un gesto algo brusco bajé las bragas poco más allá de donde estaba el comienzo de las medias.
Su sexo expuesto a mis ojos, chorreante, cálido, abultado por la excitación y deseoso de que mis dedos los rozasen y que mis labios besasen su delicada piel.
Empujé su cuerpo provocando que apoyase las manos sobre la mesa ganando los centímetros para arrodillarme y dejar su sexo a la altura de mis besos. Su olor me penetraba como lo harían más tarde mis dedos en su cuerpo, lentamente…
Empecé a besarla y al contacto de mis labios con su sexo, su cuerpo se contrajo, el gemido de su voz se juntó con un incremento de su miel en mi boca que provocó otro gemido mío. Abrí la boca y mi lengua la recorrió entera mientras una pequeña succión introducía todo su cuerpo en mi cuerpo, en mi boca. Mi mano atrapaba su clítoris mientras rozaba el interior de sus muslos pellizcándolo y provocando un escalofrío en todo su cuerpo que erizaba su piel.
La cercana piel de su culo se erizó ante mis ojos, excitándome con su reacción. Mi lengua subió lamiendo todo desde su sexo hasta tu ano que se cerraba fuerte con esa sensación que le atrapaba.
Azoté su culo provocando que abriera la boca y los ojos en silencio y mientras giraba su cabeza para ver la situación, su boca se cerró mordiendo su labio de placer. Su respiración se aceleraba al ver cómo lamía uno de mis dedos profundamente y sintiendo cómo ese dedo buscaría entrar en su culo mientras otros dos harían lo propio en su sexo.
Su cuerpo se movía lentamente arriba y abajo respondiendo a las contracciones que dentro de ella producía esa simple y sencilla doble penetración con la que mis manos jugaban sin salir del todo para volver a entrar más profundamente, poco a poco. Los dedos que entraban en su sexo se doblaban dentro de ella atrapando su esencia en un sólo punto que la llevaba a incrementar el placer de estar en mis manos y por otro lado a desear ser penetrada.
Terminé de quitarme el pantalón y me quedé sólo con una camisa blanca abierta y sin dudar un sólo momento, mi sexo penetró en su cuerpo ayudado sólo por los gemidos de placer que provoca el deslizar de mi piel en su húmeda cavidad.
— DIOS!! — dijo sin poder evitar romper el silencio que hasta ahora habíamos mantenido
El lenguaje se iba a ensuciar, estaba claro
— Te gusta que te follen…. — aseguré mientras comenzaba rítmicamente a golpear mis caderas contra las suyas
— SI, si… sI… JODER… si… FOLLAME
Sus piernas temblaban al sentir cómo aumentabamos el ritmo, las mías también mientras mi cuerpo bajaba para atrapar al suyo y agarrar su pelo.
Su mirada a través de aquella máscara la hacía más libre, no era ella, sólo era su deseo de conocer más…. de sentir MÁS Y MÁS, la confianza de ser una extraña y a la vez sentirse con alguien al que de alguna forma quiere. Su corazón se aceleraba al sentir mis manos por todo su cuerpo y mis embestidas…. lentas y rápidas, intercalando el deseo y el cansancio, las ganas de no parar nunca de follarla con el deseo de correrse mil veces en aquella noche.
Sonrió mientras sintió la respiración profunda que le acercaba a su primer orgasmo de la noche, en su mente los juguetes que estaban repartidos por toda la habitación y que a buen seguro utilizarían. Tenía un amante… y su mente se relajaba mientras sus sueños se disparaban. Tenía TODO lo que deseaba y además ahora, un amante… un secreto en la luz de la penumbra… SU SECRETO, sabía que ya le había mordido… ya me tenía donde tantas veces había fantaseado y yo sentía su veneno recorrerme…
— Córrete en mi boca — me dijo jadeante — quiero sentir tu veneno !!
La temporada empezaba… y los juegos se hacían infinitos en la mente de ambos… TODO ERA POSIBLE