Abrí los ojos y allí estaba, aún dormido, a mi lado. No era un sueño, no podía serlo.
Recordaba perfectamente la noche anterior, la cena, las velas, la mesa con aquellas copas que sonaban tan bien al brindar, la música de fondo.
No quería moverme, me gustaba verle así, relajado, ¿estaría soñando con lo que había pasado?. Sentí mi cuerpo. ¿podría ser que estuviera cansada aún de la sesión de ayer?.

Mujer recibiendo sexo oral

Respiré profundo, todo lo que me permitió el intentar no hacer ruido e instintivamente cerré los ojos al sentir una presión aún en mi sexo. Sonreí. Me encanta levantarme con la sensación de tenerle aún en mi cuerpo. Deberían inventar algo para sentir esto a diario. Es excitante y agotador. Sentir por la mañana algo tan mío.
Moví mi mano hacia mi sexo. Me encanta acariciarme cuando sólo rozarme me indica que la sesión de anoche aún me tiene enrojecida y eso hace que me excite y que regrese a mi la visión de su cuerpo encima de mi, entrando y saliendo una y otra vez, inagotable. Me veo echando la cabeza hacia atrás, como si eso me hiciese sentir más, y sus manos en mi pecho, mi espalda arqueándose y mi respiración acompasándose a la suya… ummmm.
Vuelvo a abrir los ojos, se me habían cerrado al sentir mis dedos en mi sexo. Sigue ahí. No es un sueño. Además, en los sueños yo nunca meto mis dedos en mi cuerpo, en mis sueños prefiero que lo haga él. Me gusta mirarle. Me gusta sentirme desnuda y saber que bajo las sábanas está desnudo, a mi lado. Sonrío. “Qué mala soy” pienso mientras busco extraer una gota mi cuerpo y que caiga sobre sus labios.
Sigue dormido, pero se relame. Sonrío. Me vuelvo a tocar. Bufff…. estoy agotada y no puedo parar.
Me sumerjo bajo las sabanas. Me gusta el olor. El aire algo viciado y la luz naranja que entra a través de las sabanas. Se mueve. Le estoy despertando, pero no me importa. Miro su sexo, relajado, su cuerpo, sus oblicuos marcados. Me voy hacia ellos y apoyo mi cabeza sobre su vientre mientras mi mano toma su sexo y acaricio la suave punta con un dedo. Esta blandita, parece mentira lo que luego crece y lo dura que se pone.
Le escucho respirar más allá de este mundo que hay bajo las sábanas. Me gusta tocarle la polla, así, suavemente y me gusta decir la palabra “polla” en mi mente, me hace poderosa. Llevo mi mano hacia sus testículos y mi boca se abre para meterla entera en mi. Ya casi no me cabe. Crece rápido en mi interior y me entran unas ganas enormes de morderla, de apretarla con mis dientes, pero se que le haría daño y no quiero. La saco de mi boca y vuelvo a meterla. Ya no me cabe entera. Ya está más dura y ya no voy a parar.
Mientras mi lengua la recorre, mi mano sube y baja rítmicamente por su tronco y sus manos ya buscan mi cabeza, respira profundamente todo el tiempo y al escucharlo mi sexo se empapa. Si supiera el poder que tiene al respirar asi, podría pedirme que hiciera lo que el quisiese con tal de que no parase de respirar asi.
Incremento la velocidad un poco. No me cabe nada, sigo pensando que es imposible que hace unos instantes la tuviera dentro entera y ahora, buffff… ni siquiera puedo abarcarla entera con las manos. JODER, cómo me gusta ponerlo así.
Empiezo a mover mi mano para arriba y para abajo todo lo rápido que puedo. Su vientre sube y baja y gime constantemente, ayer estaba tan agotado que hoy se que aguantará esto y mucho más. Así que MAS RAPIDO.
Siento cómo su dureza se escurre entre mis manos y cómo se mueve, como una vara flexible y dura a la vez, entre MIS MANOS. Me ahogo, el calor aquí, no pienso parar, pero necesito más aire, y mis manos… apretando, agotadas… los gemidos… necesito aire.
Lanzo las sabanas al cielo y levanto mi cuerpo como si saliese del mar, pero en vez de respirar profundo me sale un gemido. Miro su cara. El también levanta la cabeza como yo cuando se excita, dejando su cuello al descubierto. Me gusta su cuello. Caigo otra vez sobre su sexo. Mis manos siguen moviéndose rápidas y golpeo con su polla mis labios, mi cara. Me lo meto otra vez en mi boca y lo aprisiono dentro de mi. Sale empapado de mi saliva. Siento que me pertenece todo aquello.
No pregunto. Me siento sobre su sexo y lo conduzco así a la puerta de mi placer. Quiero meterlo dentro de mi. Me gusta guiarlo en su primera entrada en mi cuerpo. Sentir cómo resbala y esa sensación de que me abre. AHHHHHH. Siento que entra hasta donde ya no cabe. Un pellizco, placer y DIOS!!!…. cómo se puede sentir tanto!!. Estoy agotada y no he empezado a moverme. Me encanta. Es como si anoche no acabase nunca. Me corro. Así de golpe. No aguanto, no aguanto, no aguantoooooo. Caigo sobre su cuerpo.
Me gira, se pone encima mío. No se ha ni enterado de que me he corrido. Empieza a entrar más fuerte y por favor!!, ¿cómo puedo volver a sentir algo?, no me da tiempo a recuperarme y me tiene otra vez en sus manos!!
Entra y sale como un salvaje de mi cuerpo. Le atrapo con mis piernas y al subir las cadera llega tan dentro de mi que me hace daños y gimo de dolor y placer a la vez. DIOS SANTO!!
GRITO: “SIGUE, SIGUE, SIGUE, NO PARES POR DIOS, NO PARES, FÓLLAME”
No está acostumbrado a oirme gritar. Sus ojos se abren como platos y acelera el ritmo al de mis gritos.
Me corrooooooo. SIIIIIIIIIII. GRITO. Sale de golpe de mi y se corre con mi grito sobre mi vientre… GIME, se exprime. Le cojo con mis manos su polla y tiro para que venga a mi boca, me encanta ese sabor.
Buenos días