Escucho la voz de mi amiga como si me hablase desde el espejo:
” ¿Ya estás pensando otra vez?…. abre el grifo… date una ducha… ponte guapa… quiero ver tus pies sobre los tacones más caros y más excitantes que tengas… quiero ver tu cuerpo vestido con la ropa interior más roja y sexy que tengas… ¡¡ NO PIENSES !!”
Sonrío pensando en mi amiga, aunque esto sea una incongruencia, pero sonrío y empiezo por la ducha, supongo que por algún lado había que empezar y el agua caliente me ayuda a pensar en qué quiero. Me desnudo rápidamente, sin prestar atención a la mujer del espejo, el suelo esta frío y tendría que haber encendido antes la ducha para que el agua caliente ya estuviese ardiendo, pero no, me muevo por instintos y eso tiene sus consecuencias.

Con un pie de puntillas y otro en el aire mantengo el equilibrio de forma autómata, esperando a que el vapor me indique que el agua caliente comienza a salir. Veo mi reflejo en el espejo y aunque me pregunto qué extraña sensación me lleva a poner estas “poses” tan estupidas, ni siquiera me muevo; apoyar el pie completamente en el suelo nunca lo hago, y menos con el piso frío.
Entro en el agua. En mi mente: NADA. Dicen que dejar la mente en blanco es algo que nos cuesta a las mujeres, pero este momento, justo antes de empezar a enjabonarme, con el agua cálida recorriendo el cuerpo, es tan mio, que lo consigo sin problemas.
Me retiro del agua y mientras busco el jabón, siento el frío en el cuerpo, la piel erizada, el pecho contraído, el pezón duro y pienso en la sonrisa de mi amiga al ver que siento mi cuerpo. Sonrío.
Mientras me enjabono, mi mente repasa sus palabras: “El año comienza cuando nosotros queramos que comience” “Yo quiero comenzarlo contigo” “Cuando lo celebre contigo me sentiré yo” “Un año empieza el día en el que tu empiezas a contar” “Yo quiero empezarlo asi” “¿es una tontería?” “Me gusta hacer el tonto” y luego las de mi amiga y confidente del espejo “Tienes que arriesgarte” “Sin locuras no tendrás lo que deseas” “Sólo deseas locuras, no te engañes a ti misma”
Salgo de la ducha sabiendo que mi decisión, en el fondo, la había tomado el día en el que lo conocí. Sabía cómo era y lo que quería de el. Ahora simplemente estaba nerviosa porque lo iba a hacer, ahora simplemente buscaba consumar mis deseos de ser suya, de entrar en sus juegos y este era el primero de muchos si accedía.
Todo juego tiene unas normas, y este empezaba por una extraña hora, supongo que propiciado porque la tienda yo la cerraba a las 22:00 y al menos media hora en cerrar y otra media en llegar donde el me decía. Y eso si no pasaba a arreglarme un poco. Pero las instrucciones lo decían bien claro: DEBERÁS ARREGLARTE ALLÍ, pero todo lo que necesites estará allí.
Y así fue, al entrar en aquella casa rural, lo primero que he visto ha sido la chimenea encendida, pétalos por el suelo cerca de la chimenea, incitándome a pensar que haremos el amor a la luz del fuego. Después el camino de las flores me llevaba a una habitación con un toque clásico, pero agradable. Sobre la cama, unos zapatos de tacón que dan hasta vertigo, pero sabe que me gustan los tacones. Medias y ropa interior… NADA MAS.
Al lado otra nota que decía que ese era la única forma posible de empezar. Qué hasta las 23:55 podría arrepentirme y salir, pero que con el nuevo día empezaba nuestro año y que esa era la forma.
Aún me quedan 10 minutos y estoy decidida asi que he decido igualar el deseo y le he enviado la foto de cómo me queda el tanga y los tacones. Yo también se jugar.
Espero en el pasillo, un pie en la pared, las manos en mis caderas, mi pecho desnudo, las braguitas apenas tapan nada, las medias perfectas. Tarda en llegar.
23:57 dos minutos eternos. Suena la puerta
23:57 entra y se queda quieto. Luce un perfecto traje negro que le sienta como un guante. Me excita pensar que estoy desnuda y el está vestido. Lleva una bolsa en la mano, de tela negra.
23:59 apenas se ha acercado, se mantiene a unos 3 metros mirándome. Su sexo está enorme, no puede disimularlo y mis braguitas empapadas con su mirada
0:00 Suena un relog. Con la primera campanada si se puede llamar asi, se acerca rápido. De la bolsa saca una fresa y me la hace morder sin dejar que la coma entera. Una gota resbala por mi mejilla. El me besa mientras intento tragarla.
“No la tragues” me dice “la quiero robar de tu boca” me dice mientras mete en mi boca lo que queda de fruta. Detrás de la fresa viene su beso y abro mi boca, sólo un mordisco a la fresa y su lengua me la quita mientras sus ojos me miran y los mios permanecen clavados en el. Subo mis manos a su pecho y el me las agarra por las muñecas y las sube por encima de mi cabeza. Mi pecho expuesto, siento su sexo en mis piernas, caliente. Su boca mastica la fresa robada. La traga y me besa de nuevo. Sabe a fresa.
0:01 “UNA” dice… y coge otra fresa de la bolsa. Entiendo el juego. Un latigazo de placer recorre mi cuerpo cuando aplasta la fresa sobre mi pecho y lo extiende sobre mi cuerpo con la lengua… “DOS”
Hasta ONCE las fresas recorrieron mi boca, mi pecho, mis manos, mis piernas, mi sexo… TODO mi cuerpo bañado en placer, en besos, en caricias, en azucar y en su dedicación y pasión…
0:10 “DOCE”… la última fresa volvió a mi boca, “no la muerdas aún”. Sus manos desabrocharon su pantalón liberando su sexo. Su brazo levantaba mi pierna mientras su arma amenazaba violar el espacio de mi cuerpo deseoso de ser penetrado y así lo hizo. Entró suavemente, sin parar en su recorrido, sin importarle mis braguitas, sin importarle estar de pie, sin importarle mis gemidos. Y al tocarse las caderas su boca mordió de la mía la fresa y yo comí de su boca y el de la mía.
Doce veces más entró en mi cuerpo… 24 veces más sus manos entraron en mi cuerpo, 48 horas de sexo y placer, sin salir de esa casa, sin dejar de sentirle, sin dejar de amarle ni un segundo.
Empieza el año… FELIZ AÑO NUEVO!!