Cuando abrió la puerta mi corazón se salía del pecho.  Su sonrisa era tranquilizadora pero entraba en su casa, en su zona de confort y por lo tanto lejos de la mía…
— ¿Estas tranquila? — preguntó en vez de saludar
— No mucho
Extendió su mano y me hizo pasar y nada más cerrar la puerta colocó su mano en mi pecho; pícaro, pero sin que pudiera provocar mi rechazo. Sencillamente miraba los latidos de mi corazón. Un gesto con la cabeza me indicaba que entendía mis nervios, pero su comportamiento no ayudó mucho más.
Cogió mi mano desde la muñeca y la fue escurriendo lentamente hasta  sentir la palma de la mía en contacto con la suya. Apretó fuerte mi mano y tiró de mi hacía el salón.
Sin mediar una palabra se agachó ante mi y con una sonrisa contempló mis zapatos:. tacón alto, negros, elegantes.
— Te los iba a quitar, pero creo que merece la pena que los conserves un poco más de tiempo — decía mientras volvía a ponerse en pie completamente pegado a mi — sube
Su mano empujaba llevandome a la pequeña mesa de cristal que había entre los sofás y yo. No sabía muy bien si obedecer algo tan directo, pero me imponía su presencia y me gustaba la idea tanto que no podía hablar. Levanté un pie.
La suela roja del zapato resbalaba sobre el vidrio y la sensación de que se podía romper no mejoraba mi seguridad, pero poco a poco me fui estirando y viéndolo todo desde lo alto.
Me miraba sonriente, como quién va a poner una medalla a su ídolo. Es curioso, se que le gusta dominar la situación y me estaba haciendo sentir ADORADA, como si fuese la mismísima Venus.
Dos pasos para atrás para sentarse sobre el sillón blanco. Yo no sabía muy bien que hacer, es complicado sentir que te miran de esa forma; se que pensé en qué haría una chica “gogo” de una discoteca, pero no me atreví a contonearme ante el; se que le hubiera excitado… pero no lo hice; me corté. Me pregunto qué haré si me vuelve a poner en esa situación otra vez.
Aguantó una eternidad mirándome; casi me bajo porque me sentía rara, muy rara, pero su mirada me gustaba; recorría mis piernas y mi vientre, movía la cabeza incitándome a girar. Yo giraba lentamente, expuesta a él. Luego se levantó y se acercó a mi.
En cuanto puso sus manos en mis rodillas, sentí cómo flaqueaban mis piernas a la vez que se empapaban mis braguitas; eso suponiendo que a esa mínima prenda que llevaba se le pudiesen llamar braguitas. Parece mentira, me había rozado las rodillas y yo temblaba ya…
Acercó su cuerpo al mío y con su cabeza llegaba prácticamente a mis caderas, pero no se hundía en mi. Sólo rozaba la tela de mi primaveral falda mientras sus manos subían ligeramente por mis muslos… y bajaban acariciándome.
Lentamente fue soltándome; tan lentamente como crecían mis ganas de que me bajase de allí y me hiciese el amor como un salvaje. Pero no, estaba claro que quedaba mucho camino por delante.
— Nivel 2 — dijo…
¿Nivel 2? ¿qué es eso?, pensé y pregunté abriendo los ojos para no hablar
— Quítate algo — dijo en un tono, como si fuera lo más lógico del mundo.
Yo empecé a quitarme la ropa, pero no me dejó. En la primera prenda frenó mi velocidad diciéndome que había tiempo, que disfrutase del roce de cada prenda; que disfrutase del frío que llegaba a mi piel desnuda, de cada instante; y lo cierto es que disfruté mucho de esos momentos. El miedo se iba y el se iba excitando cada vez más, acompañando a mi desnudez con la suya: la camiseta, la falda, el sujetador…
Sentía mi pecho duro, con mis pezones más excitados de lo que hacía tiempo recordaba podían llegar a estar. Su mirada era perturbadora, excitante… Frotaba su sexo a través del fino pantalón que lo separaba de su desnudez completa; incluso diría que se mojaba algo. La forma de su sexo era evidente bajo aquella ropa: grande y apetecible.
Se acercó y me quitó los zapatos con suma delicadeza, rozando mis pantorrillas y asegurándose de mi equilibrio… “siente el frío vidrio en tus pies”. Así lo hice, cerré los ojos para sentir mientras escuchaba… “abre las piernas”
Un nuevo escalofrío me recorrió. Mis pies se pusieron de puntillas sin que me dijese nada esperando sus manos, que no tardaron en jugar con el interior de mis muslos…. “asi… asi te gusta… ¿a que si?”
Yo no contestaba, pero mi respiración ya eran prácticamente gemidos de placer para cuando llego a la tela roja de mi tanga.
Se marcaba con claridad la excitación de mi sexo, y el recorría su forma sin apretarlo, como si cada pliegue fuera ya mi piel y así lo sentía… DIOS!!!…. no podía más. Mis gemidos eran más y más fuertes y su cercanía me hacía meter mis dedos entre su pelo, incitándole a más caricias, a más intensidad, algo a lo que respondió cerrando el puño con mis bragas en las manos y sus nudillos en mi mojado coño. Aguanté mi respiración… no sabía si iba a tirar o a bajarlas pero era lo de menos; me estaba tocando…
Tiró fuerte de ellas para abajo y llegaron a medio muslo enrollándose rápidamente sobre si mismas. Pensaba que me hubiera encantado que se rompiesen, pero supongo que es más complicado en la realidad que en mi mente y sin darme cuenta, estaba ya desnuda ante el.
— Tócate para mi — me dijo… Bufff… creo que yo hubiera preferido que me comiese entera… pero respiré profundamente y me llevé una mano a mi sexo….
Mis dedos resbalaban entre mis pliegues mientras el desabrochaba su pantalón y se quedaba como yo… desnudo y tocándose mientras me miraba de cerca…
Abre más las piernas me dijo mientras bajaba mis bragas obligándome precisamente a cerrarlas. Ya sólo me quedaba un collar encima que se colaba entre mis pechos y sonaba mientras mis manos aceleraban cada vez más los movimientos circulares y de entrada y salida de mi cuerpo…. una gota escurría por mis piernas fría… y yo seguía allí, de pie ante el… con sus labios a escasos centímetros de besar mi sexo…
No se cuando empezó a besarme, ni cómo bajé de la mesa… pero si que se que me sobrevino un temblor aún de pie… con su cabeza entre mis piernas… con mi miel en su boca, con mis manos aprisionandolo contra mi… ADORADA… para luego y sin descanso ser besada, comida… Follada…
Me gusta esta sensación… sentada aún en el suelo… mirando el escenario… ¿bailaré la próxima vez?