La semana se acaba, pero el verdadero lujo esta empezando. El viernes siempre ha sido nuestro día, quizá porque es el día en el que siempre ocurre algo nuevo o quizá porque es el día en el que la noche se alarga más. No lo se, el caso es que según me acerco a nuestro pequeño templo, más orgulloso me siento de nuestra relación.
A algunos les asusta, que no entienden cómo una persona sensible y dulce como yo pueda tener una sumisa entregada de esta forma sin sentirse un acosador. Una esclava que me ame así, pero esa es la clave, que me ama más allá de lo que es normal en esta sociedad, quizá por eso estamos en la sombra, quizá por eso simplemente nuestra relación parece normal de puertas afuera, aunque los dos sabemos que no lo es. Nadie con un simple cruce de miradas entiende lo que ella. Nadie es capaz de entender mis deseos más ocultos y de disfrutar del riesgo y del placer como nosotros.
A veces me río cuando veo en una película una escena de sexo en un callejón en la que la protagonista no soportando estar separada un segundo de su pareja le besa al lado de algún contenedor, escondiendo su amor o lo que sea. Se me viene a la memoria no una, sino muchas ocasiones en las que en público ella siente mi calor sin que yo tenga que decir nada y hace no eso, sino mucho más. Simplemente porque sabe que me apetece sentir en mi sexo sus labios cuando la situación se vuelve romántica o excitante. Escondernos en una esquina y sentir sus manos o sus labios furtivos en mi sexo, ver su mirada cuando me descubre como si fuera la primera vez que hacemos una locura así; ver su entrega o que se quite el tanga que esta mañana se puso pensando en que es de mis favoritos sólo para que yo sienta que está empapada.
Es emocionante andar hacia nuestro templo pensando en ella. Es emocionante llevar todo este tiempo a su lado y reir cuando alguien habla de rutina, ¿qué es eso? me pregunto yo. Hacer el amor y follar a la vez no lo puede hacer mucha gente, pero que cada día sea distinto es algo que muy pocos tienen y yo me siento orgulloso de tenerlo, de tenerla a ella y que cada día descubra una nueva forma de atender a mis deseos.
Levantarse con sus besos, dejar que me duche, y la forma en la que lo hace, pequeños cambios en días que hacen que no pueda evitar pensar en ella a cada instante. Enviarle una foto o una frase a su teléfono, un comentario en las redes sociales que sólo ella ese capaz de entender en su más grande extensión hace que su mente sienta mis deseos y multiplique el placer de tenerla. Yo antes no era yo, yo no conocía el placer de tenerla, de ser su dueño y a la vez ser completamente suyo. “Mi amo” me llama en la intimidad y cambia a veces el “tu” por el “usted”, para indicarme que me desea de una forma especial, intensa, completa.
Hoy he comprado un juguete nuevo, no es que no tengamos uno parecido, pero da igual. Es nuevo, hace que mi mente piense en ella, que se lo vea puesto antes de ponerlo. Hace que mi mente la desee y eso provoca que mi cuerpo se dispare. Le he enviado una foto en la puerta de la tienda, para que sepa que hoy habrá sorpresa, pero no le he dicho qué es.
Tengo preparado para ella algo especial:
Entraré en casa y se que me estará esperando, quizá desnuda, quizá con algo de ropa. Sabe que me gusta verla en tanga y con medias negras. Es fácil que esté así porque sabe que hoy es para mi especial, es viernes.
Si está delante de la puerta, dejaré que me acaricie al entrar, a través de la ropa, para que sepa que llevo pensando en ella todo el camino, para que sienta mi excitación antes de conquistarla de verdad, como cada día.
Cuando sonría, taparé sus ojos y me prepararé lentamente, para que imagine. Para que no sepa qué hacer. Al principio dejaré que escuche. Luego con calma colocaré música en el ordenador y cuando esté listo todo conectaré esa canción que tanto me gusta y que provoca mi mente tanto como la suya y la conectaré a unos auriculares para aislarla del ruido real. Lo que no sabe es que tengo grabada mi voz en una segunda pista para que escuche mis ordenes a la vez sin verme ni escuchar donde estoy. Tocaré su cuerpo a mi placer según la grabación lo esté narrando, como un relato erótico que transcurre lento. Tocaré sus labios, su piercing, sus brazos, su culo que es mío y que seguro descubro con un anal puesto… para mi, su sexo y poco a poco la haré mía. Escuchará por los auriculares cómo me corro en sus oídos mientras es sólo mi mente la que la está follando. Se correrá en mis manos o en mis labios, aún no lo he decidido y cuando su miel recorra mis labios… comenzaré de nuevo. Hoy su tortura será el placer de que su cuerpo sea mío tantas veces como ella pueda soportarlo. Follaré su sexo y su ano, follaré su pecho y su boca. Buscaré su sexo por dentro y por fuera, su cuerpo será mío y el mío se entregará a ella más allá de lo que nunca lo hice, porque quiero que mañana sea especial, y para eso, hoy tengo que darlo todo.
Sentirá como me corro más veces de las que lo haré y se correrá más veces de las que jamás ha soportado. Porque mañana, cuando se levante por la mañana, desnuda, aún agotada, cuando sienta su cuerpo agotado y aún enrojecido por haber estado horas follando, entenderá que no sólo ella es Siempre MÍA, sino que también yo seré Siempre Suyo y mi alma estará en ella, habitando en ese rincón oscuro de su corazón, en ese rincón donde la pasión y el amor viven juntos.
Cuando se levante le diré: ¿eres mía?… y si responde “SiempreSuya” será así, siempre mía y me tendrá para siempre.