— ¿Cómo?
— ¿Tan raro te parece?
— Es que no me puedo creer lo que me estás pidiendo. Va en contra de lo que siento
— No conoces nada de este mundo y tienes que confiar en mi
— ¿Cómo voy a confiar en ti puedo confiar en ti si me pides esto?. Soy tu amiga, te conozco de toda la vida y esta no puedes ser tu, no me lo creo
— Voy a hacerlo igual te guste o no, porque así lo quiero y esto no cambia nada, soy la misma, llevo en este mundo más de un año y ni te has enterado.No quiero ocultarte nada, precisamente por lo que acabas de decir. Eres mi amiga y tienes que entenderme, quiero que lo hagas y lo cierto es que cuando lo veas, entenderás muchas cosas de mi vida y creo que abrirá tu mente más de lo que crees
— JODER eso no es abrir la mente, eso es…
— ¡Venga ya!, eres la persona que mejor me conoce, has conocido a mis novios y alguno hasta en pelotas. Sabes lo que me gusta y es casi lo mismo que a ti. Por favor si llevas hablando de la peli de las 50 sombras desde hace meses!!
— Ya, y resulta que tengo a la mismísima protagonista delante y no me entero. No se qué me asusta más: si lo que me pides o que no haya notado nada en ti.
— Mira, para mi es una especie de boda, como el contrato de tu peli
— ¿tenéis contrato? ¿en serio?
— JAJAJA… mucha gente lo tiene. En mi caso es la ceremonia esta donde se hablará de todo, pero yo lo quiero hacer a mi manera. Estoy muy orgullosa de lo que siento y quiero compartirlo
— Estoy cagada de miedo por ti
— Por eso quiero contarte todo. ¿Tu sabes cómo literalmente chorreo cuando le estoy esperando?
— ¡Que basta eres!
— Sólo imagina esto: una habitación vacía, un circulo de velas a mi alrededor, desnuda a excepción de medias y los stilettos de suela roja
— ¿vas a estar desnuda en tu boda?
— SI
— Joder!!… esto no es una boda, es… es cómo una orgía…. ¿te van a follar los padrinos o algo asi?
— NOOOO
— Yo qué se !!, es que todo esto me supera
— Ser sumisa no significa hacer lo que no estás dispuesta a hacer, significa que confías tantísimo en la persona que eliges como amo, que hacer lo que él quiere es estar segura de que el hará lo que a ti te gusta también
— Y tu quieres estar en pelotas en tu boda
— Me pone a mil imaginarlo!!
— Joder… no puedo creer en lo que me estás metiendo
— Y él ¿qué opina?
— Lo hemos planeado a medias. El tiene la parte activa, contará las condiciones, lo que quiera, es que no se lo que va a contar. Yo le he dicho que me encargo de todo lo simbólico. El escenario, velas, atuendos, música, testigos, un regalo mío… es que estoy emocionada sólo imaginandolo
— ¿sabes? no parece un tipo “amo”
— Es que tu concepto de “amo” es un abusador y nada más lejos
— hombre… “nada más lejos”
— En serio, que yo sea sumisa no significa que me guste que abusen de mi. Yo he dicho hasta donde me gusta y está todo hablado. TODO. Es increíble lo que se habla y con la confianza con la que se habla. Es una de las cosas que más me gustan de todo esto, que si yo deseo algo, lo digo, por muy disparatado que parezca. No hay límites a la hora de hablar, no te preguntas si le molestará.
— Eso suena bien, aunque sigues asustándome un poco
— Quiero que seas mi madrina y quiero que seas tu la que represente mi pasado
— ¿Pero que rollo es este? ¿tu pasado?
— Mira: La ceremonia está llena de símbolos, es como los anillos de una boda. Pero con la diferencia de que a mi me impondrá un collar…
— ¡Joder! ¿y yo? ¿voy a tener que llevar el látigo en vez de las arras?
— ¡En serio!, quiero que escuches y luego me digas lo que quieras, pero escúchame, que es importante para mi.
— Vale, perdona.
— Pues eso… en un cuarto oscuro estaremos tu y yo. Un montón de velas apagadas y una luz muy muy tenue. Yo llevaré la ropa que llevé el primer día que le conocí, cuando se supone que era “virgen” en el mundo oscuro
— Si, porque la otra virginidad… como que ya…
— No te rías que tu te casaste de blanco y es lo mismo…
— vale… en eso te doy la razón. Pero yo ya no estoy con nadie
— Qué tendrá eso que ver…
— Pues que en mi caso existe el divorcio y en tu caso no se que es
— Es lo mismo, tu a tu casa y yo a la mía. Estamos en la vida real y no condeno mi alma a los fuegos eternos. Simplemente quiero dar un paso más, deseo entregarme como nunca había soñado
— Solo ten cuidado ¿vale?
— sigo… El entrará por la puerta con su mejor amigo, su testigo, porque yo quiero que venga.
— Y te verá desnuda, claro
— Pues si, pero eso me pone… es como exhibirme ante vosotros… y sólo poder ser tocada por el… bufff… es que mira, se me pone el vello de punta.
— Iba a decir algo pero me callo
— Mejor… a ver quién es la basta.
— Sigue, por ahora desde luego es una “boda” un tanto especial
— El enciende la vela que yo tengo en mis manos, con su fuego, otro símbolo y yo con esa llama encenderé todas las velas del cuarto. Las últimas las que definen el circulo donde entraré, pero antes de eso los padrinos diréis unas palabras sobre cómo somos antes de entrar en el circulo
— Y si digo…
— Di lo que quieras, pero no me lo fastidies, piensa que es mi boda, aunque sea una extraña celebración
— Bufff… es que tengo una sensación extraña.
— Entre miedo y excitación
— Un poco. Más miedo que ninguna otra cosa, pero la verdad es que es cómo una ceremonia de esas ocultas de las novelas… y reconozco que como jueguecito… es… es una pasada
— BIEN… esa es la amiga que necesito, sabía que me entenderías
La descripción siguió punto por punto y yo me retiré asustada por mi amiga, pero asombrada del escenario, de la celebración, de la intensidad de su vida. Incluso sorprendida porque sentía su excitación en cada explicación de sus símbolos. Y luego imaginarme allí, a oscuras, sin saber muy bien que hacer y sabiendo que veré cómo sellan su contrato de la forma que el quiera, pero claro, supongo que lo harán delante de mi y de su amigo. Me corre un escalofrío y aunque tengo miedo, quiero verlo. Me excita pensar que veré algo así, que veré cómo se consuma su matrimonio… bufff… es increible lo que siento y sabiendo el grado de exhibicionismo que siempre ha tenido, seguro que no voy a perder detalle. Pero… ¿y si la pega?. Tengo que apartar ese pensamiento o mañana no podré decir nada.
Al llegar a casa me fui a poner el pijama. Mis braguitas estaban empapadas de todo lo que pasaba por mi mente, me entremezclaban imágenes de sexo duro con imágenes de estética cuidada y simbolismos. Capas, máscaras, castillos, mujeres desnudas y hombres oscuros. Fantasías de cómo acabaría todo hicieron que mis dedos acariciasen y pellizcasen mis pezones en la oscuridad de mi mente.
Me desnudé y me coloqué como mi amiga había descrito con todo detalle… me toqué suavemente el cuerpo, como a ella le tocarán mañana y un intenso placer me recorrió la espalda, toda mi piel se erizó y mi sexo empezó a gotear como pocas veces. Cerré los ojos sin tocarme más, para sentir como decía ella, para tener la sensación de espera, de saber que te van a follar y que esperas a que lo hagan. Imaginé un azote en mi culo, reconozco que eso me gusta incluso más que a mi amiga, pero nunca he sido tan loca como para dar un paso como ella.
El sentimiento era muy intenso, pero no me permití seguir… mañana iba a ser un día muy largo