Por un segundo dude… si cerraba aquellas esposas, no podría volver a abrirlas, pero no dude de el, al contrario, sabía perfectamente que aquella situación le haría sentir como yo me sentía en ese momento. Dudé porque se que eso no se puede hacer, dude porque se que si pasaba algo, si tenía que atender al simple teléfono ya no podría, dude porque mi mente siempre me hace pensar en todo lo que puede pasar… pero siempre me dice “no pienses, SIENTE”… y al escuchar su voz dentro de mi, dentro de mi alma, cerré con un giro de muñeca el cierre.
¿y si se me había olvidado algo?, ya no tenía remedio, ahora me tenía que relajar, pero la situación era para haberme grabado. Miraba a todos lados y repasaba mis apuntes mentales: la vela de cera de masajes encendida, las luces del fondo que aportan esa luz de tinieblas, la música puesta, sobre el escritorio las cuerdas, los consoladores y toda esa colección de juguetes que poco a poco se va incrementando, las sabanas negras que tantas ganas tenía de estrenar, la pegatina en forma de tatuaje tribal que me había comprado y que ahora adornaba mi monte de venus… bufff… mi corazón latía tan fuerte que si abría la boca notaba y hasta escuchaba su latido rozando mi garganta.
Luego me imaginé la escena si por un casual entrase con un compañero de trabajo y me encontrase allí, con la cama en medio del salón. Me imaginé una mezcla de orgullo y morbo en su expresión y fue como si yo misma me hubiera dado uno de esos azotes que tanto me gusta sentir y escuchar… todo un río de sensaciones me recorrió y empecé a sentirme viva:
Era mi autentica esencia: pícara, atrevida, obscena, oscura… capaz de lo que no confesaría, deseosa de ello incluso. Y empecé a sentir…
Sentí su entrada en aquella habitación y su mirada clavada en mi desnudo, mis pechos se encogían como si un hielo los tocase, pezones que dolían de la extrema sensibilidad que les habían otorgado mis caricias previas. Sentí como miraba mi vientre, y levanté mi cadera para mostrar mis adornos, el aire rozó mi sexo y este contesto con más humedad en mi cuerpo. Mis manos agarraron las frías esposas y tiré de ellas, contoneando mis caderas al ritmo de la música.
Sentí cómo sus manos rozaban mis piernas… y como yo intentaba en vano cerrar mi sexo para alargar ese momento… fue inutil, cuanto más me resistía a ser suya, más deseo de serlo tenía. “Fóllame mi amo, fóllame” repetía mi mente.
Abría los ojos y aún estaba sola, bajaba mi cuerpo de nuevo al colchón… con la respiración acelerada… ¿cómo podía estar allí? ¿cómo podía oler su sexo?… ummmm…. casi podía oir el sonido de la cremallera bajando, y sentir cómo el calor de su sexo se aproximaba… su polla dura… roja, desafiando mi mirada, mi boca abierta esperando su sabor… su glande jugoso, mojado, dulce y salado, acido y sabroso… y mi cuerpo dispuesto a ser el recipiente de su esencia más pura… “Déjeme lamerle mi amo, déjeme limpiar su cuerpo con mis besos… déjeme ser el cobijo de su sexo” Siento el peso de sus piernas en mis brazos y su cuerpo sobre mi cabeza, dejándome lamer sus testículos y su polla…
Pero abro los ojos y aún no está… cómo puede ser… ¿me estoy volviendo loca?, pero ¡si sentía su peso!… escucho cómo se abre la puerta… ya no se si es real o es mi mente. Cierro los ojos, escucho sus pasos que avanzan hacia la luz de las velas, siento de nuevo su mirada, su olor, el sonido de su ropa, botones, cremallera, zapatos… todo va desapareciendo, sus manos calientes me rozan, y golpean suavemente mis muslos y mis pechos… buscan secretos escondidos por mi cuerpo… “hoy no hay tantos, sólo el tatuaje” pienso mientras subo mi cadera para que me vea.
Siento cómo sus labios se apoderan de mi cuerpo…directo a mi sexo, directo a mis gemidos. Mis piernas tiemblan, mi sexo se derrite, aprieto mis manos e intento inutilmente no caer en el colchón, sobre sus manos que agarran mi culo
“VOY A FOLLARTE…” suena… y mis piernas se contraen… siento los nudos en mis tobillos…
“VOY A FOLLARTE… PERO ANTES TU CUERPO SERÁ MÍO….”
Ya era suya… y aún no se si esto es real o luego vendrá a follarme….